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Parroquia San Francisco de Asís: una historia que arranca a mediados de la década del ´50

El Vicario General de la diócesis de Mercedes -año 1960- monseñor Eduardo Pironio bendice el flamante templo puesto bajo la advocación de San Francisco de Asís
Allá por el año 1987 participaba yo activamente en el grupo juvenil de la hoy parroquia San Francisco de Asís -por aquel tiempo capilla- y fue precisamente donde conocí a mi esposa Margarita, por lo cual tengo de la parroquia un imborrable recuerdo y enorme cariño.
En ese momento -cuando también daba mis primeros pasos en el periodismo por cuanto trabajaba como becado en el diario LA VERDAD que era dirigido por el presbítero Raúl Abel Diez, sacerdote que está siempre presente en mi recuerdo y por el cual guardo un gran afecto- hice una especie de reseña histórica de la capilla -faltaban aún unos tres o cuatro años para que fuese declarada parroquia- y me senté entonces frente a mi Olivetti y a máquina fui bosquejando lo que pensaba ser una especie de reseña histórica. Quedó guardada en mis archivos y ahora, que estoy desempolvando muchas fotos y hojas acumuladas a lo largo de estos últimos 25 años, las quiero compartir con ustedes:

CENTRO CATEQUISTICO SAN FRANCISCO DE ASIS

En 1955 por iniciativa del Presbítero Lino Giacintti, entonces cura párroco de la Iglesia Matriz San Ignacio de Loyola, surgen en la ciudad varios centros catequísticos en distintos barrios y así el 16 de junio de ese mismo año comenzaron las clases de catecismo en el domicilio de la señora Soledad C. de Mesa, Colombia y Negretti. La señora de Mesa se constituye entonces, en la primera catequista que tuvo este barrio.
Los niños que recibieron instrucción cristiana ese año eran los siguientes: S. Carballeira, A. Silvestre, B. Ortiz, M. Funes, J. Orcas, A. Rosas, A. Lombardo, M. Herrera, M. Terrari, B. Carosella, H. Diez, M. Blanco, J.J. Mussi, R. Camún, J. Cuadrilatero, M. González. A. Quiroga, M. L. Blanco, A. M. Gómez y E.P. Carisani.
Al poco tiempo y debido a la gran cantidad de chicos, las clases se dictaban en un terreno baldío frente al domicilio de la señora de Mesa, donde luego se construiría la capilla San Francisco de Asís.
Con los festivales que se realizaban en el Club Moreno se lorgó reunir el dinero necesario para la compra del terreno y luego comenzar a construir la futura capilla. La compra tuvo lugar en el año 1958 y el valor fue de $ m/n 7.000 pagándose a razón de $ m/n 100 por mes. La imagen de San Francisco fue donada por un grupo de la escuela 19 y la imagen de la Virgen de Luján se compró con dinero que donó el barrio.
El diario "LA VERDAD", en su edición del 8 de octubre de 1961 comentaba acerca de los festivales a beneficio que se realizaban en el club Moreno: "Existe en el público mucha expectativa ante el festival que esta tarde a las 18, se llevará a cabo en el salón que el Club Moreno, posee en la calle Chile, el cual ha sido cedido gentilmente por sus autoridades.
Es que un vasto sector de nuestras familias no solamente irá en busca de su expansión, sino que llevarán su apoyo a una obra de indudable alcance, como será el planeado por la comisión Pro Capilla de San Francisco de Asís. Vale la pena repetir, entonces, cuáles son esos propósitos, ya que cuando se realice ayudará recibir a una mayor preparación a no pocas mujeres de condición humilde, mientras los jóvenes y niños encontrarán un ambiente confortable y sano para sus inquietudes.
Se trata de la construcción de un local destinado a la población del barrio "El Molino", villa "Mariano Moreno" y sus contornos, donde se aprenderá costura, se darán conferencias sobre los más variados temas culturales, funcionará una biblioteca y se dispondrá de otras comodidades. Es por lo tanto interesante ver cómo el vecindario de ese amplio sector se muestra solidario con esa iniciativa".

Numeroso público se dio cita en la inauguración de la capilla.

LA INAUGURACION
Aviso aparecido en
el diario LA VERDAD
 anunciando la bendición e
 inauguración de la Capilla.
Abril de 1960

La inauguración y bendición de la nueva capilla, tuvo lugar el domingo 24 de abril de 1960 y estuvo a cargo del Vicario General de la diócesis de Mercedes, monseñor Eduardo Pironio en una misa concelebrada por el cura párroco de San Ignacio, presbítero Delfino Nicola y sus colaboradores Pbro. Gregorio González y Pbro. Juan Martín Aguirre.
Previamente se realizó una procesión llevando en andas hasta la capilla las imágenes del patrono San Francisco de Asís y de la Santísima Virgen de Luján.
Una vez en el lugar se realizó la ceremonia religiosa y un niño del barrio pronunció emotivas palabras alusivas al acto.
El primer sacerdote que ofició la misa en la capilla fue el presbítero Gregorio González, entonces vicario cooperador de San Ignacio, dándole un gran impulso a la educación cristiana de los niños y de los jóvenes del barrio.
Entre las actividades que se realizaban, figuraban la visita periódica al asilo de ancianos tal como lo registra una nota del diario LA VERDAD, fechada el 17 de junio de 1961: "Una simpárica y feliz iniciativa han tenido los niños que concurren a la capilla San Francisco de Asís de nuestra ciudad.
En efecto, asesorados por el personal docente de la Escuela 19 han preparado varios e interesantes números artísticos con los cuales se presentarán en el Asilo de Ancianos Desválidos para llevar a esos viejecitos un momento de alegría y solaz".

LA GRAN MISION DE JUNIN

En el año 1965 se realizó en Junín la "Gran Misión" puesta bajo la protección de la Virgen de Luján. Fue un gran ancontecimiento para nuestra ciudad.
El barrio de la capilla también fue visitado por la misión estando a cargo de los padres Casimiro y Emilio, realizándose entre el 3 y 11 de junio. La imagen de la Virgen visitó los hogares de las siguientes familias: Queiruga, Musante, Rosas, Guiñazú, Caresani, Boraudo, Farías y Rillo, estando un día en cada casa.
Se realizaron reuniones de jóvenes y conferencias para hombres y mujeres de todas las edades.
María llegaba algunas veces anunciada con cánticos y acompañada de muchos que quisieron seguirla en su peregrinaje; otras, silenciosamente. Cruzó las calles en procesión triunfal o recogida en su capillita, pero en todos los casos dejó a su paso: paz, bendición, alegría, consuelo.
La gran misión de Junín no podía haber tenido mejor consuelo, cuyo objetivo primordial era ser un encuentro con Cristo y quién mejor que María, la madre, para conducirnos a ese encuentro.
La clausura tuvo lugar el 7 de noviembre de 1965 con una gran e imponente celebración que comenzó con una concentración de fieles que habían convergido desde distintos puntos de la ciudad en la explanada del Colegio Normal Nacional donde se levantó el altar con el que se celebró la Santa Misa oficiada por monseñor Castellanos, monseñor Cancelleri y el director de los misioneros R.P. Jorge Ostertag. Posteriormente, los fieles se dirigieron procesionalmente a la iglesia San Ignacio de Loyola donde finalizó el acto.
ORACION POR EL EXITO DE LA MISION:
Padre celestial,
te pedimos humildemente
por el éxito de la misión de Junín.
Tú, que enviaste al Señor Jesús
tu Hijo para la salvación del mundo,
y nos enviaste al Espíritu Santo
para perfeccionar la obra de Jesús;
envíalo de nuevo
sobre todos los habitantes de Junín.
Que, tocados de tu gracia,
puedan encontrarse con Dios,
con Cristo y con su Iglesia,
realidades inefables con las que
deben comprometerse personalmente
quien busca su salvación eterna.
Infunde en los misioneros laicos
el espíritu de fe y sacrificio
de caridad y de celo,
para que conscientes de sus deberes,
perseverando en el bien,
colaborando generosamente
con el ministerio de los sacerdotes
con la fuerza de la palabra y el ejemplo,
preparen el terreno de las almas
donde deberá caer -para su germinación
crecimiento y fructificación-,
la Palabra salvífica de Dios.
Que todos los que nos sentimos
miembros de la Iglesia
y solidarios con la comunidad parroquial,
vivamos fuertemente unidos
para que Junín crea y se salve.
NUEVO FRENTE DE LA CAPILLA
Frente de la capilla en la década del ´60
En junio de 1966 se renovó el frente de la capilla, cuyo aspecto es el que presenta en la actualidad -decíamos en 1988-. Comenzando las obras de ampliación del templo, todo ello con la generosa colaboración del vecindario que se prestó entusiastamente a encarar tanto la obra realizada como la proyectada.
La gente se volcaba asiduamente a los tes dominicales que se realizaban en las instalaciones del Club Mariano Moreno.
En esa época también, las Hijas de María de la capilla estaban abocadas a la creación de una biblioteca para esparcimiento y cultura de los fieles de este barrio. Las donaciones se recibían en el domicilio de la señora Irma Queiruga, Negretti 370.
Este este tiempo celebraba la Santa Misa y distribuía los sacramentos entre los católicos del barrio, el Presbítero Gregorio González.
Numeroso público se acercaba a todos los eventos que se realizaban en la capilla: procesiones, fiestas patronales, primeras comuniones.
La fe crecía y se multiplicaba entre los vecinos de la populosa barriada de Junín donde estaba enclavada la capilla en honor del "Pobrecito de Asís", del "Hermano universal".
AMPLIACION DE LA CAPILLA: EL SALON MULTIUSO

Estamos ya en 1980, a capilla celebra su vigésimo aniversario y un aire de renovación, de expansión, de iniciativas, invade el espíritu de todos los que conforman la comunidad.
Es así que el 15 de enero de este año se inicia la construcción del salón multiuso que con sus características venía a satisfacer exigentes necesidades. El terreno en el que está erigido el salón fue adquirido en 1968, fruto del esfuerzo e iniciativa del presbítero Roberto Giecco.
De acuerdo a los planos se contaría con un salón multiuso de 17 metros por 9, baños, cocina, tres oficinas y salitas para los catequistas. En esta obra se contó con la colaboración desintersada de todo el barrio y con el celo infatigable del Pbro. Miguel Angel Larrañaga, sacerdote que estuvo cuarenta y dos años al servicio de esta comunidad (ver nota diario La Verdad, 27 de febrero de 2011)
Monseñor Miguel Angel Larrañaga
El salón es hoy una realidad y en ella se realizan reuniones, cursos, festivales, los tradicionales chocolates dominicales. Por su buena acústica es apto para realizar en él recitales de coros, aparte de prestar una gran ayuda para el barrio, ya que en él se realizan las reuniones de la comisión de fomento del barrio "San Francisco de Asís" (1988).

LA COMUNIDAD HOY (1988)

En 1990 la capilla arribará a los veinte años de su existencia y es mucho lo que se ha hecho en este largo camino transitado.
De dar catecismo a los niños del barrio bajo un árbol, a la comodidad de las salas de hoy, "ha transcurrido mucha agua bajo el puente" y el decir esto es ya todo un signo del avance de la comunidad.
No todo ha sido alegría y paz. Como en toda la familia, la familia de San Francisco, también tuvo que padecer sinsabores, fracasos, abatimientos, pruebas, piedras que son puestas en el camino, piedras que nunca deben ser confundidas con una montaña; a la piedra se la puede sortear, pasar, a la montaña, no. Si confundimos las piedras que nos encontramos en el camino con montañas, nunca llegaremos a la meta y siempre permaneceremos en el mismo lugar, derrotados.
La comunidad supo sortearlas y seguir avanzando hacia adelante, caminando todos juntos (común-unidad): una sola.
Los que hoy trabajamos y colaboramos no podemos menos que sentirnos infinitamente agradecidos a todos los que nos precedieron, personas que empezaron de la nada para legarnos este presente.
Cuidemos con amor lo que tenemos y sigamos aportando nuestro granito de arena desde nuestro puesto: catequistas, manzarenos, colaboradores, grupos juveniles, niños. Todos, desde el más pequeño hasta el sacerdote construimos el futuro. Un futuro que ya está en marcha. (1988)
LOS SACERDOTES QUE PASARON

El primer sacerdote que contó la capilla fue el presbítero Gregorio González. Luego viniero los presbíteros Lino Giacinti, P. Marchiodi, Padre Osvaldo Troiano, el Padre Puricelli, Pbro. Roberto Giecco, Pbro. Rubén A. Tieri y luego monseñor Miguel Angel Larrañaga quien fue también el primer párroco, una vez que San Francisco de Asís fue designada parroquia por monseñor Emilio Ogñenovich.
Los padres del párroco asistieron a la celebración realizada en marzo de 2011 en la iglesia San Francisco de Asís.
Sacerdotes que acompañaron la celebración liturgica que tuvo lugar el 4 de marzo de 2011.
Actualmente (año 2012) desempeña la tarea de párroco el Pbro. Javier Sánchez, desde marzo de 2011 (ver nota diario LA VERDAD, 5 de marzo de 2011)
Monseñor Agustín Radrizzani pone en funciones al segundo párroco de la iglesia San Francisco de Asís, presbítero Javier Sánchez
Mons. Larrañaga y Mons. Radrizzani. Diciembre de 2011
Vale mencionar que en diciembre de 2011, la comunidad parroquial le tributó un reconocimiento a monseñor Miguel Angel Larrañaga, junto al Arzobispo de Mercesde-Luján, monseñor Agustín Radrizzani. (ver diario LA VERDAD)
Más acá en el tiempo, el 25 de noviembre de 2011, y como parte de las actividades para celebrar las dos décadas de creación de la parroquia San Francisco de Asís, la imagen de la virgen del Rosario de San Nicolás visitó el templo (ver nota diario LA VERDAD)



LOS TESTIMONIOS DE LAS CATEQUISTAS (AÑO 1988)

Año 1958: El Diario LA VERDAD comentaba: "Numerosa concurrencia de niños se registra en el Centro Catequístico "San Francisco de Asís" donde se preparan para la Primera Comunión. Con motivo de las fiestas realizadas en homenaje a las madres, se tomó esta nota en la que aparecen los niños concurrentes y catequistas de ese centro, que funciona en la intersección de las calles Colombia y Luis B. Negreti".
MARIA DIVI: UNA CATEQUISTA DE CATEQUISTAS: Ser catequista es una vocación exigente. Presentar a Jesús es una tarea que debe hacerse con fidelidad y sin distorsiones. El catequista debe ser responsable, como se le pide a toda persona madura, debiendo ser también valiente para presentar con coraje el mensaje del Evangelio y vivir lo que predica porque es la mejor manera de anunciar a Jesús.
María Divi reune todas caracteristicas y a lo largo de sus casi cuarenta años de formadora de cristianos, tiene la satisfacción de que ha ayudado a muchas generaciones de juninenses a que descubran a Jesús, a que puedan encontrarse con El, poco a poco.
María se inicia como catequista entre los años 1938-1940, que ingresó en las filas de la Acción Católica en la parroquia San Ignacio de Loyola.
Por la iniciativa del Pbro. Lino Giacinti para la formación de Centros Catequísticos de distintos sectores de la ciudad, se elige este barrio para que funcione uno de ellos y al estar cerca de su casa, María Divi se une a las catequistas del centro, que preparaban a los niños y recibían la Primera Comunión en la Parroquia San Ignacio de Loyola.
María Divi participó en la Acción Católica y fue colaboradora activa de la Congregación de San Antonio.
Y María tiene un mensaje para todos los catequistas: "Que nunca se arrepientan de ser catequistas, que perseveren y sigan adelante. Es la tarea más buena y hermosa que se realizan. Aún hoy me paran por la calle al reconocerme los chicos que tuve en catequesis y me agradecen y juntos recordamos cosas que nos pasaron, momentos que compartimos juntos, alegrías y tristezas, esfuerzos y cansancios. Ese es el mejor premio que puede desear una catequista o un catequista: que nunca busque medallas ni ocupar lugares, sino que al cabo de los años, cuando va por la calle, los chicos, ya hombres y mujeres, lo saluden y recuerden lindos y no tan lindos momentos".
MARGARITA MASSA: UN MATE SIEMPRE LISTO PARA LOS AMIGOS:Todos los que a diario trabajamos en la Capilla, no hemos dejado de saborear un mate preparado por Margarita y no solamente los que estamos siempre en la Capilla, también los que vienen de afuera, los que están de visita, todos han sido atendidos amablemente y se les cebó un mate de la mano de Margarita.
Es ya algo fundamental que los sábados después de Misa nos reunamos en la salita primera, alrededor de la mesa, para compartir una buena reunión de hermanos en la fe en medio de bromas, risas, alegría y compartamos un mate cebado por nuestra "Cebadora oficial de Mates", doña Margarita Massa.
¿Cómo se acercó Margarita?. "En un principio -nos cuenta- yo no iba a la Capilla porque mi marido, que era carpintero, tenía mucho trabajo y yo lo ayudaba mucho, pero cuando faltó mi marido, me dediqué a ir más a la Capilla para estar cerca de Dios y para colaborar en lo que podía.
Pero mi deseo era de cumplir y estar lo más cerca posible de Dios. Yo no había tomado la Primera Comunión y eso sentía que me alejaba, cuando iba a Misa y todos comulgaban y yo no, parecía que el sacerdote me miraba enojado o como acusándome. Yo era del campo, cuando era chica fui al catecismo en San Ignacio pero después me alejé; mi mamá rezaba siempre pero no iba a misa; yo también rezaba lo que sabía.
Después vinieron unos misioneros y yo iba a todo lo que ellos hacían. Como no había tomado la Comunión, tenía miedo de que ellos me retaran así que me confesé, porque sabía que estaba pecando y entonces me aconsejaron muy bien. Tomé la Primera Comunión a los cincuenta años.
Desde entonces no me aparté de la capilla y cuando mi salud me deja voy todos los sábados. También estuve en la Liga de Madres de Familia de la Parroquia San Ignacio de Loyola, fui manzanera y ahora siempre que puedo colaborar en cualquier cosa, estoy. Me hace sentir muy bien, me hace sentir menos sola".
Año 1985/86: en esta foto aparecen colaboradores de la Capilla. De derecha a izquierda: Sra. de Papalardo, Rosa de Pavín, Sara Pereyra, Coca Rivero, Elsa "Pichu" Di Paolo; Inés Martínez; Olga Alonso; María Divi; Margarita Massa; Eduardito; Sra. de Rayet; Sra. de Natale; Sra. de Casasco; Sra. de Becerra; Sra. de Saladino; Lidia Laguingue y Sra. de Rivas.

MARTA GUZMAN DE MUNAFO:"JESUS ME RECIBIO CON LOS BRAZOS ABIERTOS: "Me acerque a la Capilla gracias a Coca Rivero. Yo la veía que siempre iba a la Capilla, los sábados pasaba temprano a la tarde para abrirla, yo tenía siempre mucho trabajo en la casa.
Ella siempre conversaba conmigo. "Dichosa usted, Coca, que puede ir a misa, reze por mí", le decía yo cada vez que la veía y ella me respondía que yo también, tarde o temprano, me acercaría a la capilla.
Tuvo que pasar un dolor muy grande para que se hiciera realidad la palabra de Coca y me acercara a la capilla.
Una tare, era en el Mes de María, noviembre, en que yo me encontraba tan desesperada, sola, vacía, ya había perdido la fe en todo, en mis padres, en mi hermano. Me acerqué a rezarle a la virgencita en el camarín, era el 11 de noviembre de 1980. Entré en la capilla y parecía que Cristo me recibía con los brazos abiertos, esa fue la primera imagen que ví, parecía que me decía: "Bienvenida a mi casa".
Enseguida me integré con la gente de la Capilla que me recibieron muy bien. Coca me presentó y me integré a esa familia hermosa que es la comunidad de San Francisco.
En se año fui apoyo de delegada de la señora Rosa Pavín, fallecida, trabajé en la preparación del pesebre viviente para Navidad, en las procesiones y desde el año 1981 empecé a trabajar como delegada de manzana o deegada misionera.
Mi vida se transformó, comenzó a tener sentido. Mi relación con mi familia mejoró poco a poco bajo la protección de la Virgen de Luján.
Después en el año ´85 comencé a dar catecismo a los hicos que se preparan para la Primera Comunión y así hoy soy delegada misionera y catequista".
A imagen de los primeros cristianos: la comunidad de la capilla compartiendo amor y un delicioso chocolate (Década de 1980)
NELIDA ROSA RETAMAR DE SOSA: "FIEL A SU LABOR DE CATEQUISTA": "Me acerqué a la capilla en el año 1979. Me invitó Norma Ojda, que era catequista, con el fin de que yo también diera catecismo. A mi hija Mariela la tuve en el primer grupo que tuve a mi cargo.
Yo asistía a misa pero nada más. Al principio me resistí pero ella me insistió y acá estoy. He colaborado desde entonces con todo lo que pude. Había pensado en tomarme un tiempo de descanso pero esto es tan lindo que no podría hacer otra cosa".
A la derecha, Rosa Sosa y a la isquierda, Marta Munafo, acompañados por el Pbro, Miguel Angel Larrñaga  y con los respectivos grupos de catequesis, correspondientes al año 1985.



Iglesia San Francisco de Asís. Fachada Diciembre de 2011.
LA VIDA PARROQUIAL 2011-2012

La destacada tarea solidaria de Cáritas San Francisco



Salón de Cáritas San Francisco en Edison 525. Una destacada actividad solidaria se desarrolla en la entidad.(Foto diario LA VERDAD)

El Padre Javier junto a
 autoridades de Cáritas San Francisco
Dando continuidad a la destacada actividad que se desarrolla en beneficio a la comunidad, tras la asunción del nuevo párroco en marzo de 2011, días después lo hicieron las nuevas autoridades de Cáritas “San Francisco de Asís”. La misma es presidida por el presbítero Javier Sánchez, párroco, quien agradeció la tarea de quienes pasaron por la institución desde su creación, en especial a la última comisión directiva.
Junto al sacerdote, integran la comisión directiva Ana Vivaldo (directora), Delbrinda Pérez (vicedirectora), Lidia Ponte (secretaria) y Laura Molina (tesorera).


Reconocimientos


En diálogo con LA VERDAD, el padre Javier Sánchez destacó la tarea de quienes se han ido sucediendo en la entidad hasta llegar a la actualidad.
El sacerdote manifestó que “uno tiene que ser agradecido a las personas que han colaborado. La familia Rivas fueron los propulsores y el camino se vio prolongado con muchas personas que se entregaron plenamente a la tarea”.
Cáritas San Francisco atiende las necesidades de casi cuarenta familias a las que se les asiste con un bolsón de alimentos los primeros viernes y entrega de ropa, además de la asistencia de otras necesidades como la compra de medicamentos, garrafas, pasajes.
El padre Javier comentó que “tenemos mucha relación con el Hospital y eso hace que debamos cubrir necesidades de gente que se acerca debido a múltiples circunstancias y a ellos también queremos llevar nuestra colaboración concreta”.


Ingresos


Cáritas San Francisco se mantiene de las donaciones, “de la providencia y confiando que Dios nunca nos deja solos y siempre nos acompaña”, destacó el sacerdote.
La entidad cuenta con socios, cuya cantidad espera incrementarse, además de ferias en su sede donde se vende ropa a precio muy económico y que ayuda a reunir fondos para cubrir necesidades que van surgiendo.
Asimismo, los bolsones son también armados con donaciones de supermercados y la colaboración permanente de la comunidad.
“Le agradecemos a la gente por la confianza y le pedimos que sigan confiando en este nueva comisión que seguirá siendo ese brazo extensivo del amor de Cristo para los que más necesitan”, puso de relieve el padre Javier Sánchez.


“Familia solidaria”


Durante mayo 2011  en la parroquia se realizó la campaña de “Pobreza cero, compromiso de todos”, contándose con el aporte de los chicos de catequesis, que, junto a sus catequistas, recorrieron las calles del barrio para solicitar la colaboración de los vecinos.
El momento fue propicio para lanzar una campaña propia de Cáritas San Francisco, denominada “Familia solidaria”.
“Asistimos entre 35 y 40 familias todos los meses con alimentos. A veces la bolsa es “flaca” porque damos lo que tenemos. Sería bueno que distintas familias de Junín acepten ser madrinas de otras que necesitan nuestra ayuda, aportando una vez al mes una bolsa con los alimentos básicos que se consume en cualquier hogar y nosotros nos comprometemos hacer llegar a destino”, explicó el padre Javier Sánchez.
La atención en la sede de Cáritas San Francisco, ubicada en Edison 521, es de lunes a viernes de 14.30 a 17.30 o en la misma parroquia, por la mañana.


Cursos


La actividad solidaria concreta también se ve acompañada con el dictado de cursos en la sede de la entidad, por convenio con el Centro de Formación Profesional 401.
En Edison 521 se puede concurrir a Pizzero rotisero, Electricidad y Panadería y confituras, además de Telar, los días lunes.



Remodelación del templo


La iglesia San Francisco de Asís presentó su nuevo altar


Se realizó una pintura interior y del frente del templo como así también se mejoró la instalación eléctrica. Existe un proyecto para contar con un inmueble de dos plantas que permita mayor comodidad en las actividades.

El sábado 19 de mayo de 2012 se realizó la misa de acción de gracias marco en el cual se presentaron las obras de remodelación efectuada en el templo de la iglesia San Francisco de Asís y posteriormente serán invitados los socios de la parroquia y benefactores a participar de un brindis en el salón lindante al templo.
Las remodelaciones efectuadas pasaron por una ampliación del altar, se pintó tanto el interior como el frente y se efectuó una nueva instalación eléctrica en la sede parroquial.
El Padre Javier Sánchez, párroco de San Francisco de Asís, dijo a LA VERDAD que “las parroquias viven de la colaboración de los fieles. No tenemos subsidios nacionales ni provinciales que nos ayuden a la tarea evangelizadora y de acción diaria, pero todo esto se logra por el deseo, el esfuerzo y la colaboración de la comunidad”.
Pero los objetivos no terminan acá, porque los proyectos futuros pasan por una ampliación de las dependencias para albergar la multiplicidad de actividades. Esos planes pasan por construir al frente de la sede –para el fácil acceso de la gente- una estructura de dos plantas que contendrían dependencias parroquiales en la planta baja y dos salones en la superior.
El intendente Mario Meoni ha comprometido también su apoyo para llevar adelante esta obra.


Casa parroquial


San Francisco de Asís no cuenta hasta el momento con una casa parroquial para alojamiento de sus sacerdotes. El actual párroco se aloja en las dependencias de San Ignacio de Loyola.
Esta es una necesidad pero “vamos de a poco, lo prioritario ahora son disponer de estas nuevas dependencias parroquiales y luego se verá cómo contar con una casa porque es importante que el sacerdote resida en el barrio”, dijo el padre Sánchez a este diario.


Vida parroquial


Tres pilares son el basamento de la parroquia:
-Catequesis, con 120 niños de 8 a 13 años que están concurriendo a catecismo para Primera Comunión y Confirmación siendo guiados por 18 catequistas y se busca, además, llegar a sus familias.
Con los chicos se realizan actividades que el padre Sánchez calificó como “extra pastorales, pero que no dejan de ser evangelizadoras”: los lunes hay un taller gratuito de Manualidades; otro de Folklore, los martes y sábados; los días miércoles se implementó un espacio para Coro Infantil y los martes por la mañana se realiza apoyo escolar gratuito.
Asimismo, para este año se buscará implementar el proyecto de trabajo con adolescentes, los viernes a la tarde, generando un espacio para que sean escuchados y se pueda aportar respuestas a sus inquietudes.
-Cáritas: son asistidas alrededor de 45 familias con bolsas de alimentos, ropas y se busca satisfacer sus necesidades básicas en forma mensual. “Cuesta mucho conseguir los alimentos –reconoció el sacerdote- pero la comunidad a través de Cáritas, hace el esfuerzo para que esa ayuda llegue a las familias que lo necesitan”.
-Liturgia y ministros de la Comunión: “El poder preparar los elementos para la misa, organizar las celebraciones, tener presente una proyección en el barrio para ir a buscar la oveja que está perdida, como dice Jesús en el Evangelio, y ofrecerle algo para que pueda acercarse, así como también la visita de los ministros extraordinarios a los enfermos, llevándoles la Comunión”, dijo el presbítero Sánchez a LA VERDAD.
La Liga de Madres de Familia se suma a esos grupos junto a la Legión de María y el Apostolado de la Oración.
Se han formado también un equipo pastoral integrado por representantes de las distintas áreas y un equipo económico, que trata de ayudar para que la parroquia pueda cubrir sus necesidades básicas.


Protagonismo de los laicos


“No es el cura, es la comunidad”, reflexionó el Padre Javier Sánchez, al hacer una especie de balance en el primer año de su gestión parroquial. “En la comunidad –agregó- está Jesús. O sea que quien impulsa, nos lleva adelante y nos muestra el camino, es el mismo Cristo. Cuando uno hace las cosas por Cristo, se siente felicidad, plenitud, ganas, no se cansa, mira para adelante y tiene esperanzas. Eso es lo que sentimos como comunidad. Mi deseo es que cada uno de los que participan en esta parroquia se sientan importantes en la construcción del reino de Dios y en la Evangelización. Hoy más que nunca, los laicos, los bautizados, los que participan de las comunidades, son los que deben empezar a tener protagonismo y juntos con nosotros, los sacerdotes, anunciemos y llevemos a Jesús a las familias y los hogares”, concluyó.
FOTOS INTERIOR IGLESIA SAN FRANCISCO DE ASIS REMODELADA (MAYO DE 2012-DIARIO LA VERDAD)



Capillas


Se ha dado mucho impulso a la atención espiritual de las dos capillas que se encuentran en la jurisdicción parroquial: Stella Maris en el Parque Natural “Laguna de Gómez” y “Nuestra Señora de Luján”, en la localidad de Saforcada.
Están abiertas todos los sábados y en ambos lugares se tiene la posibilidad de que los chicos puedan acercarse a la Catequesis, constituyéndose un espacio de contención, al igual que en la capilla Nuestra Señora de la Merced, donde ya se venía realizando estas actividades.
Vale mencionar que también el sábado 19 de mayo fueron conmemorados los 15 años de la Capilla Nuestra Señora de Luján, de Saforcada y por tal motivo, a las 16.30 fue entronizada la imagen de la Virgen en el acceso a la localidad desde la ruta nacional 7. Posteriormente se ofició la Santa Misa.


Liga de Madres de la parroquia San Francisco,
una fuerte inserción en la comunidad juninense


Integrantes de la institución parroquial destacaron el aporte y el acompañamiento del Padre Javier Sánchez. Avances en la implementación de un importante proyecto destinado a la tercera edad para fortalecer la integración con el PAMI.


Escribe Roberto Torres
Redacción de LA VERDAD




Movidos por un principio evangelizador, teniendo como motor trabajar por la consolidación de la familia pero también prestas a dar una mano a quien necesita, la Liga de Madres de Familia de la parroquia San Francisco de Asís viene desplegando una intensa labor, que excede el ámbito parroquial y se inserta fuertemente en la comunidad toda de la ciudad de Junín. Conformada en 1991, año en que la entonces Capilla San Francisco de Asís, se transformaba en parroquia, hoy sus integrantes llevan adelante proyectos que comprenden distintas facetas.


El permanente espíritu solidario


“Entendemos que la pobreza no tiene jurisdicción” destacaron integrantes de la misma a LA VERDAD: Elvira Mabel López, presidenta; Isabel Bojanich, vicepresidenta; Idilia Petraglia, tesorera y Blanca Duarte, secretaria.
Institucionalmente la sede central nacional está ubicada en Buenos Aires de la cual depende la arquidiócesis de Mercedes-Luján y en nuestra ciudad hay tres secciones: San Ignacio de Loyola, Sagrado Corazón de Jesús que pasó a ser un grupo de madres, San José y San Francisco de Asís –con 125 socias-, que es la más nueva.
“Nos sentimos apoyadas y contenidas con gran amor y dulzura de parte del padre Javier Sánchez, que nos hace sentir con más ganas de trabajar. Tiene un carisma especial y Liga de Madres está viviendo felizmente su trabajo con acompañamiento de nuestro nuevo asesor”, coincidieron en resaltar las integrantes de la Liga de Madres de Familia al hacer referencia al trabajo y la actualidad, ponderando también acerca de la figura del Padre Sánchez que “él se pone a trabajar siempre junto a nosotros, participando activamente. Nos da la sugerencia y al mismo tiempo, la solución”.
Como fuente de ingresos, la Liga organiza distintos eventos y los fondos vuelven a la comunidad, a la vez que este año también realizaron una contribución para la refacción efectuada en la parroquia.
El aporte de ropas al Hospital como también entrega de leche y otros elementos figuran entre las acciones solidarias, pero la inserción comunitaria se hace a través de numerosos eventos que exceden la vida religiosa de la ciudad y entran en la faceta cultural, deportiva, recreativa y de actualidad, entregando presentes en acontecimientos o aniversarios de entidades y figuras representativas de la ciudad.
Asimismo, años atrás, propició la entrega del “Santa Clara de Asís”, otorgado por la comisión nacional de Liga de Madres de Familia, a la conductora radial y televisiva juninense, Niní Ceci. Durante seis años se realizó la exposición de mesas navideñas en el salón rojo del Concejo Deliberante.
Cada año también se distingue a quienes realizan gestos dignos de destacar y ser premiados y en ese aspecto se entregó presentes a la Asociación “A Tiempo”, como también al voluntariado del hospital entregándosele también un televisor al área salud mental del “Abraham Piñeyro”, se propuso también para una distinción diocesana al grupo de catequesis carcelaria y a la licenciada Carolina Romano quien en su momento impulsó un centro de asistencia a adictos. Colaboradoras de la Liga de Madres también fueron reconocidas por su aporte al ropero infantil que se dispone como una forma de estar siempre atentos a las necesidades tan distintas que se pueden llegar a presentar.


Para la tercera edad


En esa trascendencia a la comunidad, la Liga de Madres de Familia de la parroquia San Francisco de Asís está impulsando un proyecto que ya fue presentado tanto a PAMI como al Arzobispado de Mercedes-Luján, quienes dieron su visto bueno para este objetivo: la conformación de un centro de jubilados que llevará el nombre del patrono de esta parroquia de la ciudad. “Este proyecto es de sumo interés para el señor Arzobispo. Somos las madres del proyecto, pero es impulsado desde el Arzobispado y nosotros, junto al Padre Javier, vamos a trabajar para que se logre”, destacaron.
Así se dispondrá de servicios como una enfermera para la atención de jubilados del sector, podología y yoga. Estas actividades se efectuarán en el salón parroquial.
Pero también se dispondrá de una oficina de enlace de la obra social para la tercera edad, que atenderán en el salón parroquial y luego gestionarán las inquietudes planteadas ante la oficina central, evitándose de esa manera el traslado al centro de jubilados y pensionados del barrio “San Francisco de Asís” y sectores aledaños.
La importancia y la necesidad de contar con un servicio de estas características está reflejado en lo que les transmitieron a las integrantes de la Liga de Madres desde el mismo PAMI: asistentes sociales del organismo han ido a hogares ubicados en el bario y se encontraron con jubilados que desconocían de la existencia del PAMI. “Esto demuestra que es algo muy necesario”, remarcaron.




 Integrantes de la Liga de Madres de Familia de la parroquia San Francisco de Asís junto al padre Javier Sánchez.














Monseñor Adolfo Tortolo: el paso por Junín y por la hoy parroquia San José de quien fuera Arzobispo de Paraná

Entre los sacerdotes que tuvieron a su cargo el cuidado pastoral de la primigenia capilla San José en el barrio "Pueblo Nuevo", consagrada luego como parroquia, figura monseñor Adolfo Servando Tortolo (foto) quien fuera designado en 1962 Arzobispo de Paraná y un auténtico evangelizador: sus cartas y mensajes pastorales, sus escritos y predicaciones, estuvieron siempre marcados por una doctrina clara, segura y orientadora. Tenía, además, una habilidad admirable para hacerse comprender por distintas clases de gente, adaptando a ellas el nivel de su predicación. Su celo apostólico le hizo recorrer varias veces el territorio de la Arquidiócesis.
En nuestra ciudad estuvo cuatro años, período en el cual, como se dijo, administró y trabajó pastoralmente en el barrio "Pueblo Nuevo" en la incipiente Capilla San José.

Su trayectoria

Monseñor Tortolo nació en la ciudad de 9 de Julio,  el 10 de noviembre de 1911.
Cursó sus estudios eclesiásticos en el recién fundado Seminario San José, de La Plata. Formó parte del primer grupo de alumnos al inaugurarse el nuevo edificio, en forma provisoria, a la sombra de la Basílica de Nuestra Señora de Lujan, en el año 1923. En 1925 los seminaristas fueron trasladados  al Seminario de la Plata, una vez terminada la parte que entonces se inauguró.
Fue ordenado sacerdote cuando tenía sólo 23 años de edad, el 21 de diciembre de 1934, en la Iglesia del Seminario de La Plata. Celebró su primera Misa en el templo parroquial de 9 de Julio el 23 del mismo mes.
Su primer destino fue el de Vicario Cooperador de la Parroquia de Chacabuco, pasando luego a la de San Ignacio, de Junín. Donde se desempeñó durante cuatro años, puestos en los cuales mostró su profunda y sólida formación espiritual, doctrinal y pastoral.
En 1941 pasó a ejercer el ministerio en la Curia del Obispado de Mercedes, donde desempeñó la notaría Mayor Eclesiástica, la Secretaría General del Obispado y desde 1945 fue provisor y Vicario General.
Fue también asesor de la A.J.A.C, de la A.M.A.C. y de la Junta central de la A.C.A. Debido a su descollante actuación en esta primera etapa de su vida sacerdotal, recibió el título de Prelado Doméstico de Su Santidad.

En Paraná

El 9 de junio de 1956 fue preconizado por el Papa Pio XII como Obispo Titular de Ceciri y Auxiliar de Paraná. Recibió la Consagración Episcopal el domingo 12 de Agosto de 1956, en la Basílica de Ntra. Sra. de Luján, a las 10:00 hs. Fue Consagrante principal Mons. Zenobio L. Guilland, Arzobispo de Paraná y su antiguo rector en el Seminario de La Plata. Fueron Obispos asistentes Mons. Anunciado Serafín y Antonio Plaza.
Se destacó como Obispo Auxiliar por la Gran Misión que se realizó en Paraná en 1960, puesta bajo su dirección, que llevó la Palabra de Dios a todos los sectores y Barrios de Paraná.
Monseñor Tortolo y S.S. el Papa Pablo VI
El 11 de febrero de 1960 el Papa Juan XXIII lo trasladó a la Sede residencial de Catamarca. Tomó posesión de la misma el 30 de abril del mismo año. En los dos años que permaneció en dicha sede, supo granjearse el amor del pueblo catamarqueño, llegando en sus giras pastorales, a veces en lomo de burro, hasta los lugares más recónditos de la diócesis y de la cordillera andina.
El 6 de septiembre de 1962 el mismo Papa Juan XXIII lo promueve al Arzobispado de Paraná -sucediendo a monseñor  Zenobio Lorenzo Guilland quien falleció el 12 de febrero de 1962 y se venía desempeñando como titular de la sede episcopal desde febrero de 1962-, del que tomó posesión el 5 de enero de 1963.
Fue Padre Conciliar del Concilio Vaticano II, al que asistió y participó en todas sus sesiones entre los años 1962 y 1965. Fue también Padre Sinodal en los cuatro primeros sínodos convocados por el Papa Pablo VI.
Cuando en 1970 el Episcopado Argentino tiene que elegir a quien sucederá al Cardenal Antonio Caggiano como Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, los Obispos eligen a Mons. Tortolo, quien tres años después resulta reelecto por un nuevo período.
El 8 de Diciembre de 1973, luego de una intensa preparación espiritual, se llevó a cabo la Coronación Pontificia de la Santísima Virgen del Rosario, por su Emcia. el Cardenal Antonio Caggiano.
Su rol como vicario general castrense durante el gobierno militar

En julio de 1975 fue nombrado por el Papa Vicario General Castrense de las Fuerzas Armadas.
Sus preocupaciones como Pastor de la Arquidiócesis de Paraná fueron siempre la catequesis, la Eucaristía, la Santísima Virgen María, los sacerdotes y el Seminario.
Mons. Tortolo fue un auténtico evangelizador: sus cartas y mensajes pastorales, sus escritos y predicaciones, estuvieron siempre marcados por una doctrina clara, segura y orientadora. Tenía, además, una habilidad admirable para hacerse comprender por distintas clases de gente, adaptando a ellas el nivel de su predicación. Su celo apostólico le hizo recorrer varias veces el territorio de la Arquidiócesis.
Su episcopado se desarrolló en medio de dos grandes crisis: la crisis post-conciliar en la Iglesia, y la crisis política que sacudió el país, ensangrentándolo, durante el accionar de la guerrilla y la posterior reacción militar.
En la primera, sobresalieron su fidelidad al Papa y su firme postura doctrinal. Sufrió mucho, pero no se dobló ni se quebró, y fue un firme sostén, maestro, guía y ejemplo para muchos, con su fidelidad inquebrantable a la doctrina ortodoxa y tradicional de la Iglesia, en momentos en que “el humo de Satanás había penetrado en los muros de la Iglesia”, en palabras del Papa Pablo VI.
Ayudó a numerosos sacerdotes vacilantes y a laicos desorientados, y se desvivió por su Seminario, asolado por enemigos exteriores e interiores. Hasta que, con sobrehumano esfuerzo, logró transformarlo en un baluarte de la sana doctrina, del que salieron numerosas generaciones de sacerdotes ejemplares.
Esta última obra mereció el elogio de Juan Pablo II quien, refiriéndose al Seminario de Paraná, empleó la expresión “Aureo Seminario”
Con respecto a la crisis política, solo los que lo trataron muy de cerca saben de sus angustias y de todo el silencioso bien que hizo. Tenía influencia y prestigio en las Fuerzas Armadas, y los empleó, mitigando excesos, curando heridas, orientando como Pastor. Por esto no siempre fue bien comprendido, incluso fue atacado. Los que lo conocieron bien de cerca saben que hizo lo humanamente posible, y tal vez un poco más.
La síntesis de la vida de Monseñor Tortolo fue escrita nada menos que por Juan Pablo II quien, al enviarle una carta con motivo de sus bodas de oro sacerdotales, le dijo:
“En realidad, las muchas obras realizadas que sería largo enumerar, donde quiera hayas ejercido el ministerio, ¿qué muestran sino que tú has sido “varón de Dios”, “hombre de la Iglesia”, por la santidad de tu vida, la experiencia pastoral, el sentido eclesial, insigne por tus dotes y celo apostólico, preocupado por las necesidades del Pueblo de Dios, por la formación del clero, por el progreso en los estudios, del régimen del Seminario Mayor y Menor, del apostolado de los laicos y del incremento de las escuelas católicas”?
Monseñor Adolfo Servando Tortolo, enfermo en los últimos años de su vida, sobrellevó con extraordinaria fortaleza su Cruz, y falleció en Buenos Aires el 1° de Abril de 1986, a los 75 años de edad. Fue enterrado en la Catedral de Paraná, a los pies del Altar de la Virgen, su gran Amor.
A monseñor Tortolo lo sucedió en el cargo monseñor Estanislao Karlic el cual renuncio en 2003 por razones de edad y le siguió monseñor Mario Luis Bautista Maulión. Monseñor Karlic fue creado Cardenal el 24 de noviembre de 2007 por el Papa Benedicto XVI.
(Fuente: página wed del Arzobispado de Paraná )
El Arzobispo Puiggari esgrimió una postura de férrea defensa a Monseñor Tortolo
Monseñor Juan Alberto Puiggari.
Actual Arzobispo de Paraná

“Tengo un recuerdo de un hombre muy de Dios, en una época tremendamente complicada”, dijo el actual obispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, al referirse a Monseñor Adolfo Servando Tortolo, el obispo que lo ordenó y a quien se cuestiona por sus vínculos directos con la última dictadura.
“Hace falta tiempo de la historia para poder juzgar todos los hechos, pero (Tortolo) era un hombre de Dios, muy preocupado por la situación que le tocó vivir”, retrató el nuevo obispo.
Esta definición de Puiggari está en relación con la semblanza sobre esos años que realiza el Arzobispado de Paraná en su sitio web. Allí se dice de Tortolo: “Con respecto a la crisis política, solo los que lo trataron muy de cerca saben de sus angustias y de todo el silencioso bien que hizo. Tenía influencia y prestigio en las Fuerzas Armadas, y los empleó, mitigando excesos, curando heridas, orientando como Pastor. Por esto no siempre fue bien comprendido, incluso fue atacado. Los que lo conocieron bien de cerca saben que hizo lo humanamente posible, y tal vez un poco más”.
En otro orden de cosas, Puiggari precisó que “estos nombramientos de la Santa Sede son para nosotros una oportunidad de servir más a la Iglesia.
Puiggari estudió teología en el Seminario local, se ordenó en 1976 y ejerció su sacerdocio durante algunos años en la capital provincial, hasta que en 2000 fue trasladado a la diócesis de la costa atlántica.
Tras citar el documento de Aparecida, sostuvo en declaraciones realizadas al programa Aire de Todos (FM Litoral), que la misión de la Iglesia es que los hombres “sean más discípulos de Jesucristo” para que “viviendo a fondo el Evangelio, sean capaces de cambiar la realidad temporal”.


(Fuente: sitio web cuestionentrerriana.com (ver link)



Monseñor Tortolo, como arzobispo de Paraná, en Junín

Casi un año después de ser consagrado Arzobispo de Paraná, monseñor Adolfo Tortolo volvió a nuestra ciudad. En este caso para participar de los actos patronales en honor a San Ignacio de Loyola, el 31 de julio de 1963. De esta manera retorna a la ciudad que los vio hacer sus primeros pasos en el sacerdocio.
Tras la procesión con la imagen del santo patrono de Junín, monseñor Tortolo dirigió la palabra a los fieles. Desarrolló su alocución destacando la importancia de la fe en la vida de los cristiano. Pero -dijo- no es suficiente con la fe, sino que es necesario que esta Fe sea convertida en obras. La Fe es necesario vivirla, proyectarla a todo el ambiente y defenderla.
Luego destacó la necesidad de la Oración . "El mundo actual -manifestó- sufre porque no reza". Habló sobre la importancia de que "el mundo hable con Dios, sobre los problemas de cada día y cada hora, pues Dios tiene necesidad de hablar con los hombres".
Prosiguiendo en su alocución, monseñor Tortolo se refirió a la necesidad de consagrar el domingo al Señor, la santificación del domingo, la devoción a la Madre de Dios, la Santísima Virgen María y finalizando se refirió a un pensamiento de San Ignacio de Loyola en su libro de "Los Ejercicios" en que hace referencia a la necesidad del conocimiento de Cristo por los cristianos.





















Carlos Torres, el primer sacerdote que tuvo Junín en la época del Fuerte Federación

El primer sacerdote con asiento efectivo en el Fuerte Federación, fue el presbítero Carlos Torres, que desempeñaba esas funciones en el Curato del Salto, en varias oportunidades había solicitado al gobierno su designación en Federación y recién el 1 de diciembre de 1833, por decreto que transcribimos, se concreta el pedido:
"Por cuanto es de necesidad proveer el destino de Capellán castrense del Fuerte de la Federación que se establece por resolución de ésta fecha en persona que reuna las cualidades necesarias para su buen desempeño.
Por lo tanto, y concurriendo éstas en el presbítero don Carlos Torres, cura del Salto, ha venido el gobierno en nombrarle como capellán castrense del Fuerte de la Federación, con la dotación de seis mil pesos anuales sin ayuda de costas. A cuyo efecto se le expide el presente despacho, firmado, sellado y autorizado, según coresponde del que se tomará razón en la Contaduría General.
Dado en Buenos Aires, a once de diciembre de mil ochocientos treinta y tres.
Con la misma fecha se remite nota al reverendo Obispo de Aulón y vicario aspotólico de la diócesis, informando:
Con esta fecha ha creado el Gobierno el destino de capellán castrense del Fuerte de la Federación y nombrado para servirlo al presbítero don Carlos Torres, cura del Salto.
La respuesta del Vicario Apostólico está contenida en los siguientes términos:
Buenos AIres, diciembre 14 de 1833
Año 24 de la Libertad y 18 de la Independencia. Al ministro de Estado en el Departamento de Gobierno:
Queda impuesto el Vicario Aspotólico del nombramiento que ha hecho el Superior Gobierno en la persona del presbítero don Carlos Torres para capellán castrense del Fuerte de la Federación, cuyo título también ha recibido y remitido a dicho presbítero oportunamente.
Nuestra historia registra a don Carlos Torres, como primer cura que prestó los servicios religiosos en el nuevo Fuerte, a solo seis años de la fundación del Fuerte de la Federación, hoy ciudad de Junín.
Del libro de Jorge G. Howden, "Junín, fundación y gobierno", reproducido por el historiador Roberto Dimarco en su número 2 de la revista "Historia de Junín".

La iglesia de Salto: madre de la expansión de la fe en Fuerte Federación
Frente actual del
 templo de la iglesia
"San Pablo", de Salto.

En el año 1762, ya estaba levantada en Salto la Capilla con su capellán, el mercedario Fray Pantaleón Guzman, la misma depende de la Parroquia de San José de los Arrecifes. 
Dejando atrás la capilla, llegamos a la época en que se crea la Vice- Parroquia (noviembre de 1798), con su propia autoridad eclesiástica y con sus propios registros, aunque éstos los debía firmar el párroco de Arrecifes. Sirve de Parroquia castrense. El patrono sigue siendo el mismo de la Guardia "San Antonio".

El 3 de junio de 1825,  la Vice - Parroquia de Salto  se erige en Parroquia "San Pablo del Salto"; el decreto eclesiástico lleva la firma de Gervasto Antonio Posadas, así se desvincula definitivamente en materia religiosa de "San Jose de los Arrecifes". El cambio de nombre del Patrono se debió a las confusiones que se suscitaban con San Antonio de Areco. La nueva denominación aparece en un asiento parroquial del 31 de julio de 1825: "Parroquia San Pablo del Salto".
Es en el año 1828, en que se encuentra al frente de la Parroquia el sacerdote Dr.Carlos Torres. A él le tocó la triste misión de administrar los sacramentos al Teniente Coronel Cuadras y al Capitán Tarragona, ambos unitarios, que fueron fusilados por orden de Rosas en la plaza principal de nuestro pueblo.
Dice así el acta de defunción: "El 7 de noviembre de 1831, yo, el cura - vicario de San Pablo del Salto, hice dar sepultura a los cadáveres del Sr. Teniente Coronel Cuadras, natural de Chile, y al Sr. Capitán Tarragona, que juntos fueron fusilados en este pueblo; éste era natural de Bs. Aires y soltero, aquel era casado pero enviudó pocos días antes de morir. Recibieron los santos sacramentos con respeto; y murieron con un valor sin igual. Firmo Dr. Carlos Torres".
Se preocupó por el funcionamiento de las escuelas y ofreció su casa para instalar una, ya que no se conseguía "casa ni rancho alguno desocupado en este pueblo y ya por la estrechez de casi todas, no es posible encontrar ahora ni una habitación proporcionada" . . .
Fue él quien en 1858, intercedió ante el Gral. Urquiza, por la libertad de Doña Carlota Silva de Gazaba y sus dos hijos Joaquin y Anacleto, cautivos de los indios. Pero fue calumniado y denunciado por lo que fue separado del curato con gran pesar de la feligresía salteña, que reconoció en él el sacerdote múltiple, que se dedicó de lleno a su santa misión. Ejerció su sacerdocio por más de 30 años en la Villa del Salto. Es el P. Antonio Lima, quien sucede al frente de la Parroquia hasta el 21 de junio de 1863.

La capilla San Ignacio de Loyola

La primitiva iglesia la construyó Blas Mancuso en marzo de 1833, en el lugar donde hoy se encuentra la Municipalidad.
El techo era de paja retorcida, el frente revocado y con frisos. Los muros de los costados tenían 3 ventanas. En el interior había un púlpito al que se accedía por una escalera de caracol que llegaba hasta la torre.
La parroquia, primero dependió de Salto y luego de Rojas. El 1º Capellán fue el Presbítero Carlos Torres.
El templo fue denominado San Ignacio de Loyola y se inauguró a fines de 1834.

En 1902, esta iglesia fue demolida y se realizó un intercambio de terrenos con el Municipio, iniciándose la construcción del templo actual. Los constructores fueron Luis Isabeller y Valentín Alessandrini.
















En 1910 se proyectaba un barrio Obrero frente al Chalet de Mr. York

(Fuente Guía de Junín, 1914. Archivo Histórico Municipal)
El 27 de febrero de 1910 sobre Villa Collin York que comprendía el predio ubicado frente al cuartel de la Policía Caminera se proyectó un barrio obrero subdividido en 70 manzanas, plaza y sala de primeros auxilios.
La iniciativa correspondió a don Antonio Mancho, dueño de las tierras y el plano fue cumplimentado por el joven arquitecto Santiago Maisonname.
Y al respecto decía la Guía de Junín editada en 1914: "Como construcción, la que nos ocupa será una novedad entre nosotros pues empleará para los muros la piedra artificial duravit, de patente argentina y cemento armado para los techos. Los pisos de las habitaciones serán de madera, mosaico y concreto.
Todos los materiales serán seleccionados, por lo que estas edificaciones, además de resultar sólida, económica y de gran estética, serán absolutamente higiénicas.
Como puede observarse en el plano de la planta que reproducimos, las manzanas se dividirán en cuatro grupos de casas, con pasajes suficientemente amplios. Las calles tendrán una plantación uniforme en todas las aceras.
El futuro barrio obrero que bien podríamos llamar modelo a juzgar por los detalles que se nos adelantan estará dotado de agua corriente, cloacas domiciliarias, luz eléctrica y teléfono para el servicio público.
El señor Mancho se propone enajenar estas casa en condiciones excepcionalmente ventajosas de modo que pueden ser adquiridas por empleados y obreros dentro de un tiempo relativamente breve y sin más desenvolso que el alquiler que respectivamente pagan actualmente".

Parroquia San José, sus orígenes, desarrollo, el aporte educacional, sus párrocos

(Fuente, publicación editada con motivo de los 50 años de la Parroquia San José, Archivo Histórico Municipal).
Frente actual parroquia San José del Pueblo Nuevo (2012).

El tema de la expansión y la guerra en la frontera interior en nuestra provincia, compuesta por puntos fortificados movibles para proteger a los pobladores que se adelantaban y establecían centros ganaderos, es decir la guerra con el indio, presenta un paralelismo necesario entre la expansión de la ganadería, y la ocupación de mayor cantidad de fierras por parte del blanco, y la intensificación de la lucha del indio y de los gobiernos para paliar sus efectos. Puede así observarse que a cada período de incremento de la ganadería, corresponde otro avance de la frontera y de las consecuentes acciones militares a aquella. En este contexto tuvo su origen nuestra ciudad, en ese entonces el Fuerte Federación.
En 1826, por decreto de Rivadavia, a la sazón presidente de las Provincias Unidas, se dispuso el avance de toda la línea de fontera más allá del Río Salado, con lo cual se acompañó el avance ganadero fuera del límite natural que durante años, apuntalado por los puestos militares existentes desde el siglo XVIII, lo habían protegido.
Esta nueva línea se apoyó en tres fuertes principales ubicados en las Lagunas de Curalafquen o Blanca Grande (Partido de Olavarría), Cruz de Guerra (actual 25 de Mayo) y en la margen izquierda del Río Salado, en un rincón de la Laguna El Carpincho, donde se ubicó el Fuerte Federación (actual Junín).
Este último fuerte comenzó a ser construido, según antecedentes históricos, el 27 de diciembre de 1827 y emplezado en lo que hoy es parte de nuestra ciudad, abarcando sus fosos exteriores un espacio pentagonal que se extendió desde la actual Plaza 9 de Julio hasta la Plaza Alem y con un ancho máximo que iba desde calle Roque Sáenz Peña hasta la calle Alberdi, considerándolas, aproximadamente, a la altura de las calles Remedios Escalada de San Martín y su continuación Malvinas Argentinas.
En años posteriores, en el mismo sitio se formó un pueblo que se fue transformando lentamente, y que se mantuvo así durante muchos años, ya que la Argentina era un enorme "desierto" por la falta de habitantes y además presentaba problemas referidos a las condiciones de seguridad jurídica para que personas, bienes e inversiones pudieran radicarse en el país sin exponerse a los peligros de los desórdenes políticos que se sucedieron durante la última mitad del siglo XIX. Hacia 1880 nuestro país se insertó en la economía internacional como proveedor de materias primas y alimentos (cereales, carnes congeladas y luego enfriadas), receptor de capitales, manufaturas e inmigración.
Para poner en práctica las transformaciones que dieron orígen y sustento al modelo agroexportador fueron necesarias obras de infraestructura, mano de obra y ciertos insumos industriales.
Las obras de infraestructura (puertos, vías férreas, edificios públicos y privados), se realizaron con préstamos e inversiones extranjeras -especialmente británicas- ya que nuestro país no disponía de capitales. La escasez de mano de obra se resolvió a través de la llegada masiva de inmigrantes, mientras que los insumos industriales tuvieron que importarse, como también diversos rubros de consumo popular que no se producían en el país.
Con respecto a la inmigración, Argentina recibió cerca del diez por ciento del total de las personas que abandonaron Europa: casi cuatro millones adoptaron a nuestro país como propio y se establecieron en él definitivamente.
Argentina ofreció la promesa de abundantes fuentes de trabajo, salarios más elevados y la seductora imagen de una sociedad dinámica donde el ascenso social era posible.
Dentro del contexto nacional descripto anteriormente, en 1885 llegaron a Junín dos empresas ferroviarias: el Central Argentino y el Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico. Este último fue determinante para la ciudad porque, además del importante tráfico de cargas y pasajeros, instaló en 1886 los talleres ferroviarios en predio por aquel tiempo, apartados del radio céntrico del pueblo. De esta manera, el ferrocarril fue decisivo para la evolución urbanística y demográfica de la ciudad, ya que la inmigración, principalmente italiana y española, comenzó a llegar motivada por la oferta laboral que brindaban los talleres ferroviarios, sustentando sus ideas de progreso.

Aparece Pueblo Nuevo en la geografía juninense

A principios del siglo XX, la ciudad, cruzada por los dos ferrocarriles, casi paralelos, tuvo tres focos bien definidos que actuaron como áreas independientes: el Junín fundacional o área del Fuerte (Pueblo Viejo); el Pueblo Nuevo, demarcado por las dos líneas ferroviarias y Tierra del Fuego o Villa Belgrano, tras las vías, donde también se instalaron obreros y empleados ferroviarios.
Las tierras por donde circularon los dos ferrocarriles estaban subdivididas en quintas y chacras, que fueron mensuradas en cada caso, para su venta y ocupación.
Entre ambas vías, a partir de la quinta 54 hasta la quinta 63, según la mensura y plano realizado por el agrimensor A. Lagos en 1873, y ocupando también parte de la chacra 169, nació el barrio "Pueblo Nuevo", nombre que tomó por contraposición al "Pueblo Viejo" que ya existía.
Este barrio fue adquiriendo, con el correr de los años, una identidad propia. En este espacio, cautivo por su entorno ferroviario es posible identificar las señales de la diversidad cultural, debido a la heterogeneidad de la población, desde el punto de vista de su origen inmigrante, y de sus ocupaciones. Muestra de ello son las construcciones, con un repertorio de elementos dispersos que trasuntan en sus fachadas las señales de la inmigración española, italiana y francesa.
Contribuyó también a la jerarquización urbanística de este lugar el Ferrocarril B.A.P., con sus importantes edificaciones de estilo inglés. Son testimonio de ello entre otras construcciones el Club inglés (hoy sede de la Universidad Nacional del Noroeste), la estación, la Plaza Ferrocarriles Argentinos, los talleres, la Iglesia Aglicana, etc.
No debemos dejar de mencionar que entre el numeroso grupo de inmigrantes radicados en el barrio encontramos a los ingleses e irlandeses. Estos últimos llegaron para trabajar en el ferrocarril, contratados o por su cuenta. Los miembros de la cristiana familia irlandesa tuvieron una activa y eficaz partiipación desde la primera hora en la Capilla San José y en la nueva Parroquia.

La Capilla

En vista de ello, el Cura Párroco de San Ignacio de Loyola, presbítero Emilio Chacón, propuso la creación de una Capilla en el barrio "Pueblo Nuevo". Lo acompañaron en su gestión un grupo de feligreses que formaban la Comisión de la Doctrina Cristiana, entre los que se destacaba la actividad de la Sra. María Elena Claverie de Cogorno. La primera comisión encargada de la Capilla San José se constituyó en reunión efectuada el 12 de agosto de 1917 y estaba integrada de la siguiente manera:
Presidente: Esteban Brours, vicepresidente: Leandro González, secretario: Francisco L. Mc Louglin, prosecretari: Eduardo Kelly, tesorero: Tomás Dinnen, protesorero: José Tassara. Vocales: presbítero Vicente Peira, Bernardo Murphy, Eugenio Mc. Cabe Bratore, Guillermo Plante y Carlos Asaresi.
Esta gestión duró dos años, hasta el 26 de marzo de 1919, cuando se ligió una nueva comisión, designándose presidenta a la Sra. Catalina G. de Mc. louglin. Nuevas comisiones se eligieron cada dos años, siempre con el asesoramiento del cura párroco de Junín, Vicente Peira, las que fueron presididas por las señoras Alicia Morán de Mackinson, Sra. Asunción C. de Damasco, Sra. Catalina R. de Yackin y Sra. María Killiand de Cormick.
La Capilla, cuya advocación estaba dedicada a San José (por su proximidad a los talleres ferroviarios) y a San Patricio (por ser la comunidad irlandesa muy importante en este barrio), estuvo ubicada en la esquina de las calles Borges y Alem.
Con la llegada a Junín del Padre Juan M. Respuela, como Cura Párroco de San Ignacio, en el año 1933, la Capilla cambió de lugar físico y se trasladó a un local de las calles Sarmiento y Alem.
Desde sus comienzos y hasta la llegada del Padre Filgueira, la atención espiritual de los feligreses estuvo a cargo de los sacerdotes que detallamos a continuación, algunos de ellos llegado a la Capilla por solicitud de los irlandeses desde la Iglesia de la Santa Cruz, en la Capital Federal:
Presbítero Manuel González, presbítero Francisco Ulrich, presbítero Adolfo Tortolo (años después fue designado Obispo), presbítero Alejandro Martina, presbítero Vicente Di Yorio, presbítero Salvador Gabarro, presbítero José Fuentes, presbítero Wendelino Quinten, presbítero Antonio Ulrich, presbítero Manuel Molina, presbítero Luis Pla.
El día 20 de octubre de 1944 se adquirió para la Capilla una propiedad en la calle Alem 588, donde actualmente se encuentra ubicada la parroquia.
Actas del primer bautismo y casamiento realizados en la parroquia.

Nace la Parroquia
El Padre Juan Filgueira con miembros de la Colectividad de la Raza Irlandesa.
Auto Pastoral emanado
 de la Santa Sede Apostólica,
Obispado de Mercedes
de la República Argentina,
1 de julio del Año
Mariano Universal 1954

En el mes de mayo de 1953, la Capilla contó con un sacerdote permanente: el presbítero Juan Alfredo Filgueira, que mostró su buena disposición para el cumplimiento de la labor apostólica, como así también la decisión de lograr un local digno para el cumplimiento de los distintos oficios y una casa-habitación para el párroco.
También en el mes de mayo de ese mismo año se realizó una reunión con un grupo de damas para la constitución de la comisión Pro Templo y el día 10 de ese mismo mes, convocados por el Padre Respuela, se reunieron en el local de la Sociedad de la Raza Irlandesa los vecinos del barrio. En esa oportunidad, el Padre Respuela comunicó a los presentes la decisión del Excelentísimo Señor Obispo Diocesano monseñor Serafini de crear una nueva parroquia para lo cual se invitaba a los vecinos a trabajar colaborando en toda forma con el nuevo párroco.
Según un documento emanado de la Santa Sede Apostólica del Obispado de Mercedes se decretó erigir canónicamente la Parroquia San José desmembrándola de la Parroquia San Ignacio de Loyola debido a la densa población de la ciudad de Junín y la imposibilidad de ser atendida convenientemente por las parroquias existentes. El mismo documento agrega que se declara Patrono de la misma al Glorioso Patriarca San José. Además el párroco al frente de la parroquia tenía las facultades ordinarias como tal en ambos cementerios de la ciudad, pero solo para con sus propios feligreses. Este Auto Pastoral entró en vigor el 1 de agosto de 1954.
Se formó una comisión de hombres que encabezó el señor Claudio Cormick y una comisión de damas presidida por la señorita María Isabel Thompson.
El 26 de septiembre de 1953 se colocó la primera piedra de la casa parroquial y la erección canónica de la nueva parroquia con la designación del primer párroco que, como se ha dicho, fue el presbítero Juan Alfredo Filgueira, quien tomó posesión de su cargo oficialmente en una cereminia que tuvo lugar el día 1 de agosto de 1954 a las 10 horas y que estuvo a cargo del Obispo Diocesano monseñor doctor Anunciado Serafini.
Apelando a la memoria del señor José Luis Barile vamos a recordar cómo era esa primera capilla: "Lo que recuerdo de la pequeña capilla es que tenía una entrada angosta, y una cortina color borravino. Era una construcción angosta y larga, con ventanas a los costados, a la izquierda tenía un cerramiento donde estaba el confesionario y también el armonio. Tenía una puerta que daba a un corredor y a un patio lateral.
Al fondo estaba el altar, con un comulgatorio de madera bastante bajo, eso se ve muy bien en las fotografías y con mármol blanco para arrodillarse. Atrás del altar había una puerta que daba a la sacristía, ubicada detrás de la iglesia.
Esta capilla con el paso del tiempo se convirtió en un espacio destinado al colegio. El sacerdote daba la misma de espaldas a la feligresía, estmos hablando más o menos de los años 1959-1960. Cuando se demolió la vieja iglesia, se construyó el salón parroquial, pegado a la casa parroquial, a la izquierda; y atrás ya se estaba construyendo el colegio, en el cual en tiempo de verano se celebraban las mismas.
El altar que tenía ese salón parroquial era el mismo que estaba en la vieja capilla, solemente se la había retirado la parte posterior, a los costados había dos ángeles que luego fueron trasladados a la Capilla Virgen Niña, los cuales hoy se encuentran allí.
Este salón parroquial tuvo distintos usos a través del tiempo, ahora aquí funciona el Polimodal. La Casa Parroquial, luego de la ida del Padre Medina, se transformó en parte del Colegio. Cuando llegó a la parroquia el Padre López Marzetti, se compró una casa para los sacerdotes, ubicada en la avenida San Martín 816 y desde entonces funciona allí la casa parroquial".

Llega el Padre Medina
El Padre Medina celebrando la misa.

En 1957, el Padre Filgueira fue designado como sacerdote permanente en la Parroquia del Sagrado Corazón de Luján y se alejó de nuestra ciudad, falleciendo el 26 de enero de 1982 en la ciudad de Buenos Aires.
El 30 de junio de 1957, se hizo cargo oficialmente el párroco designado, presbítero Mario Patricio Medina, que provenía de General Arenales. Falleció en Buenos Aires el 3 de junio de 2000.
Realizaremos una breve reseña de la vida y obra del Padre Medina en nuestra ciudad.
A poco tiempo de su llegada, emprendió nuevos movimientos, expresando en varias oportunidades que sus desvelos eran los pobres y los enfermos.

El Colegio

Por directivas de sus superiores debió crear un colegio de varones, y para llevar adelante su nueva obra convocó a feligreses y vecinos (pues el colegio cambiaría la fisonomía del barrio), y a un grupo de maestras de grado y jardineras. También emprendió la tarea de construir el lugar físico para instalar las aulas. El trabajo fue quijotesco. El sacerdote y sus colaboradores recorrieron negocios, instituciones, chacras vecinas y a todos los que estaban en condiciones de cooperar.
El primer logro fue comprar la casa contingua a la vieja Capilla, propiedad de la familia Manacorda. Se la adecuó de la mejor manera posible y así surgió el primer edificio del Colegio Parroquial San José, de primero a cuarto grado.
Detallamos a continuación la nómina del personal del Colegio en el año 1962:
Directora: María Sofía Valente.
Maestras de grado: Raquel Ester García, Alicia Dolores Aveni, Ana María Bertuzzi y Doris Balvina Signorini.
Maestras preescolar: Ana María Gianelli, Alicia Elba Abdelmus y María Concepción da Fonseca.
Materias especiales:
Música: Norma Beatriz Ruiz - Dibujo: Marta Patiño - Inglés: Elsa Piegari y Beatriz Ballesteros - Francés: Irma L. de Berho.
Preceptoras: Amelia Lagorio de Jáuregui y Manuel Castro de Gauna.
En el año 1963 se hizo cargo de la dirección del Colegio la señora Emlia Lagorio de Jáuregui, y en años sucesivos se completó la planta funcional de la siguiente manera:
Maestras de Grado. Emilce Rosellini, Graciela Tapia y Nélida Ana Tolosa de Caldirola.
Maestras Preescolar: Mirta González.
Dibujo y Trabajo Manual: María Luis Etchart.
Preceptoras: Alicia Casciero, Marta Rosellini, Vilma Bertullo, Cristina Cianfagna, Yolanda Morrini y María Kenny.
En lo que fuera la capilla, separada por tabiques, funcionaron tres salas del Jardín de Infantes.
Las celebraciones religiosas se realizaron dignamente en una sala provisoria.
El entusiasmo del Padre Medina no decayó nunca, logrando sumar el trabajo invalorable de los padres de los alumnos: se realizaron kermeses, ferias y cada 1º de Mayo se celebró la Fiesta de San José Obrero, Patrono del Colegio, con un tradicional almuerzo comunitario que llegó a reunir mil personas.
Así, sin aportes estatales ni políticos, surgió la nueva infraestructura edilicia del Colegio que año a año amplió sus instalaciones.
Casi simultáneamente, y con el ismo amor y redobladas fuerzas se fue construyendo el Templo, digno, bello, y a la vez sencillo. El trabajo de la obra edilicia no distrajo un solo momento sus obligaciones sacerdotales.
Proclamó la Palabra de Dios transmitiendo comprensión y solidaridad hacia todos los que a él llegaban, con su trato sencillo y cordial impregnado de caridad cristiana.
Una de sus tareas fue atender diariamente a los enfermos que se encontraban en las salas del hospital San José llevando su palabra de fe.
Fue acompañado en su misión por un cura teniente (segundo cura de la Iglesia), el Padre Camilo Román, quien atendió la iglesia de Agustín Roca y otras iglesias a cargo de la Parroquia San José. El Padre Medina, sacerdote humilde, generoso, emprendedor, dejó su función en el año 1988, después de treinta y un años como párroco, con graves problemas de salud.
Quedaron como legado del padre Medina las siguientes obras: el Colegio Parroquial, una moderna construcción para la enseñanza, la Acción Católica en sus distintas ramas y la Liga de Madres de Familia.
Como ya aclaramos anteriormente, una de las iniciativas más importante del apostolado del Padre Medina fue la concreción de la construcción de la nueva Parroquia.

Aporte y compromiso del arquitecto Roselli

El proyecto y dirección de la parroquia nueva estuvo a cargo del arquitecto Juan Martín Roselli (foto), con la colaboración de toda la comunidad católica para poder financiar la obra.
Dentro de la trayectoria y de las cualidades de este profesional cabe destacar que su vida transcurrió entre el calor humano brindando en forma de permanente testimonio de su vocación de servicio y de su amor por la expresión artística.
A poco de ingresar a la facultad, se alistó en el Servicio Sacerdotal de Urgencia, grupo entusiasta de jóvenes, varios de ellos de Junín, que vivían, estudiaban y trabajaban con un amplio espíritu comunitario.
Durante su carrera en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA, se mostró como un estudiante capacitado y tesonero.
Cuando culminó su carrera universitaria, emprendió un viaje de estudios a Europa junto con otros compañeros de promoción y su esposa, Susana Ramírez. Permaneció allí durante seis meses, donde pudo ver, aprender y sobre todo visitar numerosisímas iglesias.
Ya de regreso al país, desempeñó varias tareas, entre las que podemos señalar la docencia universitaria, terciaria y secundaria, realizando al mismo tiempo colaboraciones para distintos diarios.
El arquitecto Juan Martín Roselli siempre manifestó que el sueño de su vida sería construir una iglesia, sueño que vio cumplido cuando se le encomendó el proyecto y dirección de la iglesia San José donde pudo volcar su amor a Dios.
En su obra merece destacarse la estructura de la cubierta del altar: es de resaltar, que representa dos manos elevadas al cielo sosteniendo la cruz. En este punto de encuentro una gran lucarna genera el ingreso de abundante luz, produciendo un contraste en la iluminación interior y resaltando el altar con una presencia celestial.
El 25 de junio de 1961 se bendijo la capilla provisoria, para dar lugar a la demolición del viejo templo y comenzar a erigir el actual, cuya primera misa fue celebrada el 8 de diciembre de 1976.
No queremos dejar de mencionar a un grupo de colaboradores incondicionales del Padre Medina, ellos son los señores Lorenzo González, Omar Cáceres, José Carral, Guillermo Kelly, Raúl Bonifacio y las señoras Amelia Lagorio, Albina Angela Peruggini y la primera presidenta del Sagrado Corazón, Rita Mattiazzi de García.
A continuación, carta de agradecimiento del arquitecto Juan Martín Roselli al cura párroco Padre Medina:

El Padre Raúl López Marzetti, tercer párroco

El 15 de octubre de 1989 se hizo cargo de la parroquia el Padre Raúl López Marzetti (foto), que celebró su última misa el día 26 de diciembre de 2000. Durante este tiempo se incrementaron las obras parroquiales: en el colegio se inicio el ciclo secundario (después Polimodal), se adquirió la propiedad de la calle España que linda con el patio del colegio, donde se construyó un aula, un quincho con parrilla y el gimnasio.
El Padre impulsó los servicios de Cáritas, reinició las tareas de la Liga de Madres, que años antes había dejado de funcionar; organizó los festejos tradicionales de la Solemnidad de San José y de la Inmaculada Concepción, posibilitó la Catequesis a niños discapacitados, realizó la procesión desde la capilla Virgen Niña hasta la parroquia; se erigió en terrenos que fueron donados en su oportunidad a la parroquia (recibidos por el Padre Medina) la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en la que cupo a la misión del Colegio Marianista congregar voluntades de vecinos y fieles del lugar para iniciar su construcción en jurisdicción de la parroquia San José; apoyó las peregrinaciones a pie a Luján, participando de esta manera de la Peregrinación Nacional juvenil Argentina (desde Buenos Aires a Luján). El Padre López Marzetti inició así un movimiento de devoción y de fe a la Virgen de Luján que se extendió a comunidades vecinas.
También este sacerdote impulsó durante las celebraciones de Semana Santa la tradicional visita de los Jueves Santos a siete iglesias, que convoca alrededor de tres mil fieles anualmente.

Padre Juan Antonio Castaño, cuarto párroco

El día 28 de noviembre de 2000 llegó a la Parroquia, proveniente de San Cayetano de Luján, el presbítero Juan Antonio Castaño (foto) y realizó la primera misa ese mismo día. Fue puesto en posesión de cargo en la misa del 10 de diciembre de ese año por el entonces Obispo Auxiliar de la Arquiócesis Mercedes-Luján, monseñor Oscar Domingo Sarlinga (quien el 3 de febrero de 2006 fue designado por el Papa Benedicto XVI como obispo diocesano de Zárate-Campana, jurisdicción con más de 950.000 habitantes, la cual, además de los partidos homónimos, abarca también los partidos de Pilar, Escobar, Exaltación de la Cruz, San Antonio de Areco y Baradero, tomó posesión de su nueva sede el 18 de febrero de 2006).
En el momento de hacerse cargo de la parroquia San José el padre Castaño, era arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Rubén Héctor Di Monti.
La vida espiritual de la parroquia también se enriqueció en este tiempo con eventos culturales: conferencias que mes a mes dictaron obispos, sacerdotes, profesores, médicos, psicólogos, también numerosos coros se dieron cita para brindar recitales, entre ellos, el Coro Polifónico de Junín "Rodolfo Alleva", Coro Municipal de Niños de Pergamino, Coro de la ciudad de Rojas, Coro de la ciudad de Ascensión y Coro Dante Alighieri.
Vale mencionar que las autoridades de la Raza Irlandesa quisieron estar presentes en los festejos de las Bodas de Oro de la parroquia San José -celebrado el 1 de agosto de 2004- y para tal fin llevaron a la iglesia, la imagen centenaria de San Patricio que se encontraba en el patio de la Raza y que fuera restaurada por la profesora María Teresa Rodríguez.
El acto de entronización se realizó en la misa del día domingo 25 de julio de 2004 con la presencia de la comunidad irlandesa.
En esa oportunidad, la Presidenta de la Raza Irlandesa de Junín por ese tiempo, Mercedes Capurro Lawler de Calabró, leyó el texto que se reproduce a continuación:
"Dios nos dice que un árbol es conocido por sus frutos y el hombre por sus obras. San Patricio dejó detrás suyo una estela cuya luz nos sigue iluminando. Patrono de la Tierra de Erín, es recordado como aquel esclavo, humilde de espíritu que luego de haberse liberado de sus captores, fue ordenado sacerdote para ser consagrado posteriormente obispo.
En el término de 30 años logró convertir a toda Irlanda, conquistando primero a los sacerdotes druidas, cultores de ritos paganos, que estaban abiertos a la enseñanza de este hombre sabio, manso y humilde.
Hoy trajimos aquí, esta imagen muy querida por nosotros.
Años de observarnos desde su casa de vidrio, años mirando el patio que lo cobijó, los plátanos que le daban sombre, los niños jugar, las generaciones de irlandeses pasar, con sus discusiones, risas, cantos, demostraciones de afecto y de amistad.
Años de silencio y, lamentablemente también, años de soldad.
Cambiar esto fue nuestro propósito; que todos aquellos que desearan venerarlo pudieran hacerlo sin restricciones.
El Padre Juan y la comunidad de San José ofrecieron un lugar, su propio lugar, el lugar de Patrici, y para este día María Teresa Rodríguez lo preparó, lo moldeó con cuidado, respeto, dejándolo hermoso para que él pudiera observarnos de cerca, para que pudiera cuidarnos.
Este fue un paso que dimos y que dolió mucho. Cuando ingresemos en la raza no estará su mirada puesta en nosotros, su actitud pacífica guiándonos, pero tendremos la certeza que jamás estará sólo, jamás se verá envejecido, sino que prevalecerá en el tiempo, en un lugar especial, éste que hoy la tiene cobijado.
Si bien hace más de 1.500 años de su vida, aún existe una notable y eterna integridad respecto de su mensaje de amor, paciencia, perdón y tolerancia. El creía que estas virtudes podían hacer milagros en cuanto a transformar las relaciones humanas.
En cualquier ciudad del mundo donde se encuentre su imagen, el espíritu ancestral y la entrañable belleza de las praderas verdaes de Irlanda prevalecerá. Que su generoso espíritu nos inspire hoy y siempre, y que todos ustedes puedan disfrutar de su bondad, paz e inmensa fe".
También, como parte de los actos centrales, fueron sepultados en la tumba habilitada en el atrio parroquial, los restos mortales del Padre Medina.
En el transcurso de este acontecimiento se realizó una misa concelebrada de cuerpo presente, el solemne responso y la bendición del sepulcro, el día 1 de agosto de 2004, presididos por monseñor Manuel Guirao, Obispo Emérito de Santiago del Estero y antiguo Obispo de Orán, quien fuera compañero del Padre Medina.Monseñor Guirao nació en la localidad de Rafael Obligado, partido de Rojas,  el 4 de junio de 1919 siendo ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1943; fue elegido Obispo de Orán el 31 de octubre de 1970 y once años después, asumió en idénticas funciones al frente de la diócesis de Santiago del Estero, renunciando por edad el 23 de noviembre de 1994 fuero el 18 de febrero de 1999, Juan pablo II lo designó administrador apostólico de Chascomús, cargo que desempeñó hasta el 29 de julio de 2000. Falleció el 2 de enero de 2005.
El homenaje póstumo de despedida se realizó con palabras de Ana de Ritou, feligresa de la parroquia y de Ana María Bertuzzi de Fournari, ex directora de la escuela parroquial.
Las palabras de despedida fueron las de su amiga en la cura pastoral, monseñor Miguel Angel Larrañaga y las finales, las del Padre Juan Antonio Castaño.

Quinto párroco: Padre Roberto Giovanetone

El 30 de abril del año 2005, el Padre Castaño fue trasladado nuevamente a Luján para hacerse cargo de la parroquia Sagrado Corazón de dicha ciudad.
Lo sucedió el presbítero Roberto Giovanetone.
Colegio San José.
Jardín de Infantes "San José"
(Extraido del libro Bodas de Oro editado con motivo de los 50 años de la Parroquia San José, material facilitado a "La Máquina del tiempo" por el Archivo Histórico Municipal a quien mucho agradezco por su colaboración permanente.
Las notas y citas bibliográficas para la realización de dicho libro -efectuado por la licenciada Laura Manacorda y Juan Navone- son:
-Barba, Fernando Enrique: "Frontera Ganadera y guerra con el indio", La Plata, Editorial de la Universidad Nacional de La Plata, 1997, pág. 11.
-Provincia de Buenos Aires. Ministerio de Obras y Servicios Públicos. Dirección de Geodesia y Catastro. Departamento de Investigaciones Históricas y Cartográficas. Plano y traza de las quintas del Pueblo de Junín, agrimensor José A. Lagos, agosto de 1873).
-Registro de la parroquia San José.
-Testimonio de la Sra. Marta García Farrel de Biasella.
-Obispado de Mercedes.
-Entrevista realizada al Sr. José Luis Barile el 29 de junio de 2004.
-Nota de un grupo de feligreses de la Parroquia San José dirigida al Cura Párroco Presbítero Juan Antonio Castaño del día 19 de marzo de 2004.
-Diario LA VERDAD, domingo 22 de febrero de 1987. Artículo: "A un año de una dolorosa tragedia que enlutó a Junín".
-Testimonio de la Sra. Marina Tellechea de Roselli (madre del arquitecto Juan Martín Roselli), Junín, 3 de mayo de 2004).

El 8 de agosto de 2004 el Nuncio Apostólico visitó la Parroquia

El domingo 8 de agosto de 2004, el Nuncio Apostólico en el país por ese año, monseñor Adriano Bernardini (foto) presidió la misa oficiada ese día en el marco de las Bodas de Oro de la Parroquia San José.
Junto a él participaron también el por entonces Arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Oscar R. Di Monte y su obispo auxiliar, monseñor Oscar Sarlinga; el párroco de San José, presbítero Juan Castaño; monseñor Miguel Angel Larañaga, párroco en esos años de San Francisco de Asís; el sacerdote Diego Crisafulli y el diácono Fernando Javier Serpicelli (orden de Cristo Rey).
cordial invitación del padre


19 de abril de 2012:  Recordaron al Padre Mario
Medina y los 50 años del Colegio “San José”
(fotos y textos diario LA VERDAD)

Monseñor Agustín Radrizzani frente a la tumba del Padre Medina.

Marcando el cierre de las actividades programadas con motivo de las fiestas patronales de la parroquia San José en el barrio Pueblo, el Arzobispo de Mercedes-Luján monseñor Agustín Radrizzani, encabezó un homenaje efectuado al fundador del Colegio San José –que arribó a sus cincuenta años de existencia-, el presbítero Mario Patricio Medina quien nació el 17 de marzo de 1916 en Salto, provincia de Buenos Aires, ingresando en marzo de 1930 al Seminario “San José” siendo ordenado sacerdote por monseñor Anunciado Serafini el 6 de diciembre de 1942 en la Basílica de Luján.
Entre 1942 y 1953 fue sucesivamente vicario cooperador de las parroquias de Rojas, Pehuajó y San Andrés de Giles.
El 14 de octubre de 1953 fue nombrado párroco de la iglesia de Emilio Bunge y el 26 de febrero de 1957, en General Arenales. A partir de julio de 1957 ingresó a la parroquia San José en nuestra ciudad, falleciendo el 15 de julio del año 2000.
Tras realizar una semblanza del sacerdote recordado, las ex directoras Ana María Bertuzzi (Primario) y Norma Ruiz (Inicial) descubrieron una placa recordatoria a su memoria e inmediatamente después, un ex alumno de la primera promoción (Gustavo Ronca) y otro de la segunda promoción (Andrés Alonso) junto al señor Osmar Cáceres, fiel colaborador del Colegio y amigo del Padre Medina, depositaron una ofrenda floral.
Finalizando el homenaje efectuado en el atrio de iglesia –que se llevó a cabo luego de la procesión por las calles aledañas al templo- monseñor Agustín Radrizzani realizó una oración por el alma del fundador del colegio parroquial.

La figura de San José

Luego del homenaje al presbítero Mario Patricio Medina, se ofició la Santa Misa, concelebrada por monseñor Radrizzani, el actual párroco Roberto Giovanetone y sacerdotes de Junín y la zona.
En la homilía, el Arzobispo de Mercedes-Luján resaltó tres dimensiones de la vida de San José: la fe, la humildad y el trabajo.
“Le pedimos a San José –dijo monseñor Radrizzani- como primer don, el poder ver lo que nos rodea, nuestra propia historia, con una dimensión de fe. Tratando de ver todo como lo ve Dios, como lo ve Jesús. Dónde está el proyecto de Salvación para mi propia vida, para mis seres queridos, mi comunidad, mi ciudad y mi Patria. Se trata de ver la realidad con esperanza, con optimismo con serenidad, sabiendo que al final de los tiempos Dios será todo en todos”.
En torno al rasgo de humildad, el Arzobispo de Mercedes-Luján señaló: “El humilde es aquel que se sabe deudor de Dios, deudor de sus hermanos, que trata de estar siempre al servicio de lo que los rodean, que no desea competir con nadie, que evita todo criterio y juicio de envidad, celos y competitividad. Humilde es aquel con quienes todos nos encontramos a gusto”.
Destacó también la figura del Padre Medina comparándola con San José y leyó una carta que el sacerdote escribió a una feligresa de la comunidad, unos años antes de su fallecimiento donde señala: “Estoy sobrellevando la cruz, que Jesús, con infinito amor, me regaló”.
“Ese ejemplo que vemos en San José –agregó monseñor Radrizzani en su homilía- en un trabajo asiduo, silencioso, tesonero, sacrificado, lo vemos también a nuestro alrededor, en este caso en un pastor que fue ejemplo de vida”.
Otro mensaje dejado por el Arzobispo de Mercedes-Luján, fue que “la persona que toma en serio la vida de Jesús y el Evangelio, sabe que el tiempo es de Jesucristo siempre. La persona de fe contagia alegría y esperanza” y citó a San Atanasio, uno de los primeros Padres de la Iglesia, al decir que “la resurrección de Jesús hace de nuestra vida, una fiesta sin fin”.

Fotos de la procesión y ceremonia:










(Texto y fotos diario LA VERDAD, marzo de 2012).




















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