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Pablo Petraglia bucea en el pasado del mítico Chalet de Mr. York y reconstruye su historia

Portada del libro del Dr. Pablo Petraglia.
Dr. Pablo Petraglia.

El lunes 10 de diciembre de 2012, Junín vivió un hecho histórico: la simbiosis entre el pasado y el presente de dos factores dinamizadores de la ciudad como lo fue el ferrocarril y lo es la Universidad.
Y esa conjunción, esa común-unión quedó plasmada en la inauguración de las nuevas instalaciones del rectorado de la Universidad Nacional del Noroeste (UNNOBA) en un edificio emblemático –casi de leyenda y mítico podría decirse- de nuestra ciudad: el Chalet de Mr. York, en Libertad y Primera Junta.
Tal vez hoy, en este presente donde la vorágine y la inmediatez son la característica, y lo de hace un minuto ya es viejo y sin vigencia, no se tome la real magnitud de este significativo hecho, pero indudablemente que las páginas de la historia lugareña le tendrán reservada a esa fecha un lugar significativo por siempre.
Y en consonancia con este trascendental acontecimiento, el secretario general de la UNNOBA, el abogado Pablo Petraglia, en un esfuerzo investigativo satisfaciendo un anhelo y desafío personal, concretó también la presentación de un libro de su autoría sobre el emblemático inmueble, su primer habitante: Colin York y su familia y los moradores que le sucedieron en el tiempo.
En realidad, la idea original era trazar una pequeña biografía para un “insert” sobre Mr. York y terminó convirtiéndose en un libro de doscientas páginas donde Petraglia va trazando y describiendo el perfil de York, quienes le siguieron, la comunidad inglesa en la ciudad, su influencia y legado para Junín y sus habitantes y por supuesto la incidencia ferroviaria y su desarrollo.
En este viaje por la historia, Pablo Petraglia describe, formula, plantea y hasta aclara conceptos arraigados y casi apasionado por la figura que investigó. En un diálogo que mantuve con él para una nota publicada en el diario LA VERDAD días antes de la inauguración histórica, me comentó que “Mr. York no fue solo un ingeniero jefe mecánico, sino que participó de muchos hechos relevantes de la comunidad de Junín donde vivió 31 años (entre 1885 y 1916): participó de la construcción del Palacio Municipal, de la Sociedad Italiana, del puente de calle Lartigau, formó parte de comisiones organizadoras de eventos sociales y hasta es muy posible que en el chalet se hubiese tocado tango de manera masiva en festivales como el que organizó para recaudar fondos en el marco de una campaña de apoyo a combatientes ingleses en la Primera Guerra Mundial, donde su hijo se encontraba en el frente...”
Esa fuerte vinculación también la continuaron quienes le sucedieron como Rupert Kimberly que vivió 18 años siendo fundador y primer presidente del Junín Golf Club, por ejemplo.
Todos ellos fueron activos miembros de la comunidad y se va enlazando con la historia de los talleres y de la ciudad en definitiva.
En este audio, tramo de la nota que mantuve con el secretario general de la Universidad Nacional del Noroeste, Pablo Petraglia comenta cómo fueron los pasos de la investigación y analiza parte del contenido de este libro que se convierte en un valioso documento histórico:

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Pasos de la investigación

Pablo Petraglia arranca su tarea contactándose con Sylvester Damus, investigador canadiense que editó un CD completísimo para quien desea indagar sobre la historia ferroviaria. 
Mantuvo entrevistas diversas con la nieta del doctor Iwan, por ejemplo, quien le referenció su conocimiento sobre los hijos de York a quienes conoció en Inglaterra y de charlas con ferroviarios de edad, que le permitió ir reconstruyendo el pasado de los talleres Junín, aunque reconoció que “la etapa más difícil fueron los años más cercanos, porque el Chalet estaba asociado a la Jefatura. A partir de los años ´50 comenzó a vivir allí gente que no necesariamente era jefe y eso no lo podemos extraer de los papeles porque fueron trasladados o saqueados. Entre los años ´60 y ´65 me quedó un bache, no tengo documentos y nadie me pudo corroborar fehacientemente quienes vivieron y desde mediados de los ´60 pude ir obteniendo que Roques, por ejemplo, jefe del departamento Mecánica no vivió allí pero sí lo hizo su sucesor, Alberto Young. Federico Tayler no residió y sí lo hicieron otros funcionarios de menor jerarquía”.
Avanzando en el tiempo, funcionarios jubilados fueron oficiando de cuidadores y el último falleció en 1994 quedando deshabitado luego.
Contó con la colaboración y aportes de Nick Colin York, bisnieto de Mr. York; Sylvester Damus; Jeremy Howat; Alfonsina Iacullo, Tessie Lawler y Patricia Zabala del Archivo Histórico Municipal; nietas del hermano del doctor Iwan que residen en la colonia galesa de Gaiman en el valle del río Chubut que le ayudaron a traducir cartas escritas en gales por el doctor Iwan que cita a Mr. York; bibliotecas varias de muchos puntos del país; el British Council y Cámara de Comercio Argentina Británica, además de sitios de internet que le sirvieron para corroborar y fortalecer datos, además de entrevistas con ferroviarios juninenses y descendientes de quienes habitaron el Chalet mítico de Primera Junta y Libertad, como también publicaciones, la Guía de Junín de 1914; el Album del Centenario trabajos históricos de Roberto Carlos Dimarco; el archivo del diario LA VERDAD, entre otros"
“El Chalet de Mr. York, cuya parcela tenía el número 2, era propiedad de la Compañía Buenos Aires al Pacífico Railway-comenta-. Las parcelas 1 y 3 las compra la esposa de York y al volver a Inglaterra, las venden a la empresa ferroviaria, siendo en ese momento un parque que comprendía lo que hoy son el barrio “Evita” y su plaza que surgen tras la nacionalización de los ferrocarriles por el gobierno de Juan Domingo Perón”, detalló.
Un nuevo parcelamiento aprobado en 1971 reduce al Chalet a las dimensiones que se le conoció hasta ahora y tras la donación de la parcela 8 por parte de la Municipalidad a la Universidad, el lugar vuelve a tener la mitad de la dimensión original, de 34 mil metros cuadrados.
Colin York era ingeniero jefe de toda la línea ferroviaria. Pablo Petraglia mantuvo contacto con el bisnieto de este personaje histórico –residente en Gales- quien le hizo llegar fotos y datos que luego fueron ampliados y completados por el mismo investigador quien pudo ir reconstruyendo parentescos, lazos, amistades y conocer detalles de su descendencia, como por ejemplo el hecho de que su hijo era Sir , caballero de la orden británica ya que conformó los equipos de trabajo que dieron vida a una nueva arma que revolucionó la Primera Guerra Mundial: el tanque.

Episodios y personajes

Página tras página se van presentando al lector episodios, historias, narraciones que hasta sorprenden, enlazándose entre sí. Petraglia, como se dijo, avanza también en la influencia que tuvo la comunidad inglesa en la comunidad, como sucedió en todo el país dado que si bien no eran numerosa en la Argentina, tenían participación en tres segmentos vitales en un país: los ferrocarriles, la banca y el comercio.
La ciudad tuvo una calle que se llamó Imperio Británico donde nació un club del mismo nombre, estaba la plaza “Británica”, Junín era una de las 1.200 sedes de la denominada Legión Británica, en la Segunda Guerra Mundial la ciudad aportó material, donaciones y hasta un grupo de mujeres elaboraba prendas para refugiados, se contó con un colegio inglés y una Iglesia Anglicana. Y en este punto, Petraglia destaca también que “un párrafo especial merecen los irlandeses que si bien venían bajo la ciudadanía británica, tras 1922, donde se crea el Estado Libre Irlandés, pasan a ser irlandeses y son los únicos que arraigaron en Junín. Hoy, tal vez, lo único que quedó en pie del legado inglés es el club B.A.P. con su incidencia deportiva con figuras de relevancia que arranca en 1892.
Como legado del paso inglés en suelo juninense vale mencionar que el fútbol, hockey y básquet fueron deportes introducidos por los ingleses en la ciudad y fue una demostración del grado en que se involucraron en su época.
Los funcionarios ingleses no tuvieron arraigo en la ciudad porque una vez que concluían su paso por Junín volvían a su país natal o a la Capital Federal. Un hecho relevante que destaca Petraglia en su libro es que se trata de académicos: “Todos los jefes de mecánica eran parte de lo que podía ser denominado Colegio de Ingenieros de Gran Bretaña y la mayoría de ellos publicaba ponencias académicas. En Junín se hicieron audiencias y sesiones extensas con la participación de los ferroviarios de todas las líneas. No solo eran jefes sino que también eran académicos: escribían y publicaban científicamente” mencionando que Rupert Kimberly, por ejemplo, llegó a tener seis patentes de invenciones a su nombre con domicilio en Junín.
Otra característica que pone de relieve es el aliento que los directivos británicos de la empresa ferroviaria daban a los deportistas juninenses de la época como Malchiodi, Etchepare o Fuse otorgándoles el permiso y el apoyo en la participación de sus competencias nacionales e internacionales.
Escuchar más en este audio:




¿Porqué los talleres en Junín?

Pablo Petraglia se hace esta pregunta, cuando por ejemplo, Mercedes era el doble de nuestra ciudad en ese momento y ya era sede de juzgados, y aventura una hipótesis: “Para mí es una decisión achacable a Julio Argentino Roca. Fue una decisión, para mí, arbitraria y nepotista de Roca ya que sus hermanos residían aquí donde tenían grandes extensiones de tierra y el hecho de que llegara el ferrocarril iba a elevar el precio de los terrenos, lo que ocurrió”. “No tengo pruebas. Es una especulación”, aclara y manifiesta su esperanza de que “algún historiador profesional pueda descubrir porqué los talleres se instalaron aquí y no en Mercedes o en otro lugar de la línea. Hasta ahora no lo sabemos con certeza, solo podemos especular que se pueda atribuir a una cuestión inmobiliaria”.
“Esta es la única especulación que hago en el libro. Todos los demás son datos comprobables y documentados”, aclaró.

Compartiendo paradigmas 

Para Pablo Petraglia dar a luz este libro significa un “desafío hermoso. Soy un apasionado de la historia en general y de Junín en particular. Se trata también de aportar algo más en cuanto a conocer nuestro pasado” y también resalta el fuerte respaldo recibido de parte del rector de la Universidad Nacional del Noroeste, Guillermo Tamarit porque este libro marca también el tránsito de la ciudad ferroviaria a la ciudad universitaria, como decíamos al comienzo de esta nota.
Tamarit hace referencia a esto en el prólogo del libro de Petraglia: “La universidad pública argentina, como herramienta de movilidad social ascendente, resulta equiparable a aquella gesta ferroviaria. Nos vincula el paradigma de la calidad, el esfuerzo, el entendimiento de la tecnología como elemento para mejorar la calidad de vida del pueblo”.
Y el mismo Pablo Petraglia –durante el diálogo mantenido con LA VERDAD- refuerza estos conceptos: “Dentro de su esquema, aquellos ferroviarios tenían este paradigma y la universidad pública argentina comparte gran parte de ese paradigma. La Universidad no suplanta al ferrocarril pero hay elementos y puntos que comparten y hacen a la esencia de vida de Junín y la región”.

FOTOS DEL CHALET:























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