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Laplacette y Colonia Rincón del Carpincho en los recuerdos de una maestra

(Los siguientes textos fueron extraídos de la publicación "Colonia Rincón del Carpincho", breve reseña histórica, de María Cecilia Rigonat).


 A fines de la década de 1940, Laplacette, pequeña población que se desarrolló en los alrededores de la estación ferroviaria, sufre una transformación en su vida comunitaria como consecuencia de los nuevos aportes y requerimientos que se dieron a partir de la llegada de nuevas familias, 41 en total que se asentaron en lo que se denominó "Colonia Rincón del Carpincho", tieras que se expropiaron a la CAIF, Compañía Argentina de inversiones Financieras.
en efecto, esta colonia rural integrada por un grupo bastante numeroso de personas, ya que se trataba sin excepción de matrimonios con varios hijos, comenzó a frecuentar los comercios del lugar, que en aquel entonces eran: la casa Tellería Almacén de Ramos Generales y Acopio de Cereales, la Casa Albamonte, un típico almacén de campo, la carnicería de Nazareno Burattini, para hacer sus provisiones, puesto que las ciudades más cercanas eran Junín y Lincoln, ya que los caminos eran de tierra (la ruta 188 todavía no había sido contruida).
Solo pasaba un micro de la empresa Sol de Mayo que los unía dos veces por semana. Más tarde hubo un colectivo local.
El ferrocarril era un medio poco utilizado como transporte de pasajeros. Sólo tenía dos frecuencias semanales. Por este medio se recibía la correspondencia que luego se distribuía a través de la Estafeta Postal.
El servicio educativo lo brindaba la Escuela 31, que tenía dos docentes, una de ellas era la señora María Luisa Manacorda, ejercía la dirección con grados a su cargo. El aumento de la población exigió la ampliación del edificio escolar inaugurado en 1950, ya que sólo contaba con un aula dividida por un tabique.
Hasta tanto se concretara la construcción de nuevas escuelas, fue necesario habilitar el salón de actos que estaba separado de la escuela, para dar clases.
La escuela, en aquella época era el eje de las actividades culturales de las de las que participaban con entusiasmo las familias y amigos de los alumnos.
Las fechas patricas como 25 de Mayo y 9 de Julio se recordaban con actos escolaes que finalizaban con un tradicional chocolate.
A fin de año tenían lugar las veladas artísticas que los docentes peparaban con mucha dedicación y cariño. Este tipo de actos convocaba a toda la comunidad.
También a través de la escuela se atendía el aspecto espiritual y religioso de la población, con el apoyo de la parroquia San Ignacio de Loyola se preparaban los niños para que recibieran los sacramentos de la Comunión y la Confirmación. Era esta otra manera de convocar y hacer participar a los miembros de la comunidad.
El apoyo de instituciones como la Zona Sanitaria III permitía hacer campañas de prevención de enfermedades y vacunación.
A su vez, el INTA hacía visitas mensuales a la escuela para asesorar a los niños de los grados superiores sobre diversas actividades rurales, de la misma forma se organizaban cursos para la gente adulta.
Laplacette vivió así una época de gran integración entre sus habitantes que encontraban en el lugar motivos de entrenamiento y de sana distracción ya que organizaban con frecuencia fiestas bailables casi siempre con dos orquestas, para satisfacer todos los gustos. Se había formado una orquesta local llamda Otalbi integrada por Juan Otegui, Néstor Albamonte y Mario Bíscaro.
Muy interesante eran los picnic al aire libre, que comenzaban a la mañana y duraban hasta el atardecer.
El aspecto deportivo, en particula el fútbol reunía a los adolescentes, jóvenes y adultos en interesantes desafíos. Se creó un Club denominada Juventud Unida de Laplacette, que contó con instalaciones propias en un predio adquirido a tal efecto. Por su parte, en la colonia se organizó el Club Rincón del Carpincho, del que formaban parte los hijos de los colonos. Ambas instituciones defendían sus colores en encuentros deportivos de los que participaban otros equipos de la zona.
Llegó a contar con una estación de servicio, un restaurante y otros comercios como la sucursal de la Cooperativa Labor y Progreso de Baigorrita, el pequeño almacén del señor José Lovizzio, y tro del señor Sotelo, además de la herrería del señor Hernando Odella, que picaba rejas y hacía soldaduras en general, más tarde o hicieron los hermanos Graneros.
Para la construcción de la ruta 188, la difusión de la televisión y el hecho de que la casi totalidad de los colonos pudieran acceder a un automóvil hizo que viajaran con más asiduidad a las ciudades cercanas para efectuar trámites diversos, hacer compras y buscar distracciones.
 (María Albamonte de Tellería: Nació en Laplacette, fue alumna de la Escuela 31, docente, llegando a ocupar la dirección de la misma hasta su jubilación. Su cariño por su tierra natal ha hecho que eliga el lugar como su sitio para radicarse)

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