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Libertos en el Federación

En 1831, Rosas encomendó a José María Cortinas, encargado del Departamento del Norte con asiento en Arrecifes, la construcción de cantones en los fuertes Federación y Rojas.
Sin embargo, el del primero no pudo llevarse a cabo de inmediato por enfermedad del capitán Castro y por falta de caballos en Arrecifes. La escasez de caballos era tal que los milicianos que partieron hacia Rojas con el fin expresado debieron hacerlo "enancados en caballos de auxilio".
Aún no había en el Fuerte Federación carpintero ni herrero. Por esta circunstancias Rosas solicitaba al gobierno seis puertas y cuatro ventanas "listas para colocarlas".
Ese año, Blas Mancebo, estanciero de Arroyo Dulce, se comprometió con el gobierno, a construir galpones y diversas obras en el fuerte. El 2 de septiembre se dio cuenta a Rosas de todas las obras realizadas con su intervención, como también de la compra de dos carretas para el transporte de adobe, de paja para los techos y de lena adjuntando un plano de la guardia. Todas las obras y adquisiciones fueron aprobadas oportunamente por Rosas.
Dos meses después, Mancebo vuelve a comunicarse con Rosas, esta vez para solicitarle dos mil pesos y dos carretas más que consideraba necesarias para la continuación de las obras. En la nota respectiva le comunicaba también el arribo al fuerte de muchos vecinos que llegaban en busca de protección y con intención de radicarse en él
Esta noticia causó viva satisfacción en Rosas, quien se comprometió a enviar nuevas fuerzas militares para mayor seguridad de la población y a repartir chacras entre los colonos.
El día 17 de noviembre llegó al fuerte, el Batallón de Libertos al mando del coronel Pedro Ramos quien se hizo cargo de la comandancia y de la guarnición que se componía de tres oficiales y cincuenta soldados.
La siguiente es una carta que Rosas escribió para que el secretario de la subinespección le hiciera llegar al coronel Angel Pacheco, jefe del Departamento Norte y a cuya jurisdicción correspondía Federación:
"Buen Ayre . Cor Pacheco: El infrascripto secretario de la SubInspección ha recibido orden del Señor Gobernador de la Provincia para decir a V.S. que habiendo cesado los motivos que obligaron a poner en la Federación una fuerza más superior a la que antes de las noticias de invasión de indios había, dispone su Ex. lo siguiente: que en la Federación queden doscientossetenta soldadadoque deberá componerse del Escuadrón de Líneas y dos compañías de milicias compuesta cada una del número de soldados necesarios para llenar el número de 270 plazas incluso las de línea.
Que esta fuerza unida a la compañía en Rojas al sueldo y que debe estar lista y a caballo en el acto de una incursión compondrán una fuerza de más de trescientos soldados que puedan atender a cualquier invasión.
Que todas las demás fuerzas que haya en el cantón como de los demás pueblos se retire a fin de que de este modo pueda cada dos meses mudarse la milicia de Guarnición en la Federación, de un modo que no les toque la fatiga de una manera que abuse a los milicianos haciéndoles odioso el servicio de su patria. S. E. espera que todo se concilie de conformidad a los deseos del gobierno".
En el año 1832 existían en el fuerte dos pulperías: la de una mujer portuguesa, suegra del teniente coronel Juan Esteban Rodríguez y otra de una pariente del entonces comandante del fuerte coronel Pedro Ramos.
Rosas, entre tanto, continúa sigue preocupándose por el progreso del Federación. Ello motivó una carta del coronel Pacheco al doctor Manuel V. Maza, secretario de la Sub Inspección de campaña en la que expresaba: "Y puedo asegurar a V.S. que los paternales cuidados de V. E . (Rosas) en proporcionar al soldado las recompensas debidas a sus fatigas y privaciones producirán sin duda los resultados que deben esperarse, y me lisonjeo que antes de dos años este nuevo establecimiento rivalizará en población con los antiguos de la Frontera particularmente si se remueven algunos obstáculos que podrían paralizar su fomento".
Ese mismo año comenzó el trazado del pueblo.
Durante el mes de julio los integrantes del batallón de Libertos iniciaron el cultivo de una quinta en las inmediaciones del Fuerte. Esa tarea fue dispuesta a fin de que al mismo tiempo que fuera una distracción que hiciera olvidar a los soldados los rigores de la vida militar en la frontera, contribuyera a una mejor alimentación que constituía uno de los más graves problemas con que tropezaban los soldados de servicio en los fuertes ubicados en las avanzadas de la línea.
La iniciativa correspondió al jefe del Departamento, coronel Pacheco, estando en Salto, lo había anticipado al doctor Maza en los siguientes términos:
"Considerando proporcionar a los jóvenes que componen el Batallón de Libertos alguna distracción útil había ordenado a su comandante se les enseñara el cultivo de una quinta a las inmediaciones del Fuerte; traerá además la ventaja de ofrecerles a ellos y al resto de la guarnición un rancho abundante y sabroso, sin distraerlos de ningún modo de su instrucción militar que se halla muy adelantada. Podría servir también en adelante de plantel para árboles y semillas que S.E. quisiera hacer propagar entre los pobladores; para esto se siente la falta de palas, picos y azadas y escardillos. Si el señor secretario considera que merece elevarlo al conocimiento del Gobierno para que se digne proporcionar las herramientas necesarias se servirá hacerlo presente. Las hay en los depósitos de San Nicolás.
Yo haría más, sembraría cebada y maíz cuando llegase la estación que depositándolos en graneros serviría para mantener de noche a los caballos a la estaca dentro de los potreros siempre que hubiera novedad y de este modo no se adelgazarían como sucede ahora, no sería preciso conservar allí más que un caballo y plaza. El soldado señor secretario (además de ser de su deber) se presta con gusto a todo trabajo que contribuya a su comodidad y seguridad. Dios guarde a V.S. muchos años. Angel Pacheco"
El gobierno aceptó la idea del coronel Pacheco y el 10 de julio ordenó al comandante de San Nicolás que entregara a disposición de aquel "todos los artículos que se hallan allí depositados pertenecientes a la Federación habiendo entre ellos una cantidad de palas que se deben ocupar las muy precisas, guardando las restantes para los casos a que son destinadas, renovación de los potreros y construcción de obras necesarias".
Simultáneamente con todo ello, Rosas disponía también el envío al fuerte de 18 carretas conduciendo gran diversidad de artículos. En efecto, conjuntamente con palas, ventanas, puertas, vidrios y baldes, iban barriles de sal, fardos de pantalones, chaquetas, casacas, camisas, zapatos, etc.
El Comandante del Fuerte era ese año el coronel José María Flores.

LEER MAS: TERCER COMANDANTE DEL FEDERACION, FLORES UN "FEDERAL" QUE OSCILABA SEGUN SOPLARA EL VIENTO DE LA HISTORIA


Plano original escaneado del Fuerte de la Federación


































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