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Junín y el Ejército

Por Julio César Navone, ex jefe del Grupo de Artillería 10 de nuestra ciudad.

"Frente al trabajo agrícola, está el esfuerzo guerrero, que son estilos de sudor altamente respetables. El callo del labriego y la herida del soldado, representan dos principios de derecho, llenos ambos de sentido común".
JOSE ORTEGA Y GASSET, ESPAÑA INVERTEBRADA

INTRODUCCION

Resulta impensable recorrer los anales de la historia de Junín sin ligarla estrechamente a la propia historia de nuestro Ejército, ambas con un orígen común en el siglo pasado y ambas mancomunadas hoy en la búsqueda de la modernidad.
La Argentina surgió a la vida independiente con el protagonismo del pueblo militarmente organizado para su autodeterminación. Los cuerpos patrios y la intervención popular, desde los tiempos fundacionales son el testimonio del carácter nacional de la defensa.
El Ejército Argentino nació con la patria misma en 1810 a lomo de caballo y filo de sable, se fue extendiendo y contribuyendo a la organización de la repúbica. Sus integrantes, hombres del pueblo como ya se ha dicho, empuñaron las armas con la misma pasión que habían tomado la pluma o el arado.
Estos soldados llevaron en sus alforjas y en sus mochilas solo el polvo de los camino, la alegría del servicio prestado, el recuero de sus camaradas y el reconocimiento de sus conciudadanos.
Así, silenciosamente, esta pléyade de patriotas, con gran sacrificio hicieron posible construir una nación y abrir las puertas al desarrollo y al progreso siendo avanzada civilizadora y fundando a su paso, pueblos y ciudades.
Solo la integración del pueblo en su conjunto le dio a nuestra nación la fortaleza necesaria en su etapa fundacional.
Hoy se pretende comprara erróneamente los términos "Civil y Militar", conceptos que no son equivalentes, porque el orden civil es de naturaleza jurídica superior y engloba la participación castrense dentro del sistema institucional.
lo militar es solo una digna vocación, una forma de vida, un rol, mediante el cual se pretende ser útil  l sociedad de la cual se forma parte, tan importante como los restantes roles que se ejercen en el seno de la comunidad.
De esta diferenciación de roles estrechamente integrados y trascendentes todos, para el desarrollo nacional, nos hablaba Ortega y Gasset en su obra "España invertebrada" quien al respecto decía: "Frente al trabajo agrícola, está el esfuerzo guerrero, que son dos estilos de sudor altamente respetables. El callo del labriego y la herida del soldado representan dos principios de derecho, llenos ambos de sentido común".

Esta integración Pueblo-Ejército rigió como lo analizaremos posteriormente el accionar de un sin número de patriotas, civiles y militares que con gran esfuerzo, abnegación y sacrificio dieron vida al "Fuerte Federación" que fue el germen de la pujante y vigorosa ciudad de Junín.

EL EJERCITO ARGENTINO Y LOS PRIMEROS AÑOS DE LA VIDA NACIONAL


En el año 1806 concluye la primera invasión inglesa, la ciudadanía en su conjunto observó en esa oportunidad la necesidad de contar con fuerzas militares, organizadas para la defensa de la integridad territorial del virreynato del Río de la Plata; de esta manera nacieron los primeros batallones como la Legión Patricia".
Producida la Revolución de Mayo, acto inicial determinante hacia el corte definitivo del vínculo que nos unía a la Métropoli Hispana, se promulga un decreto que decía: "...Y aunque para la justa gloria del país es necesario reconocer un soldado en cada habitante, el orden público y la seguridad del Estado exigen una fuerza reglada correspondiente a la dignidad de las provincias".
Así, el 29 de mayo de 1810 se crea un Ejército capaz de sostener por las ramas los principios e ideales de la revolución.
Un Ejército, que combate desde sus comienzos en la primera campaña al Alto Perú, al Paraguay. y en la Banda Oriental, que jurará una nueva bandera a orillas del Paraná, que custodiará la frontera norte y se armará en Plumerillo al pie de los Andes.
Sus regimientos, apresuradamente organizados, mal armados y escasamente instruídos se convirtieron en un instrumento eficaz del cambio. La guerra se desarrolló en terrenos muy diversos, a través de grandes extensiones, muchas veces carentes de población y medios de subsistencia.
Un Ejército que llevó en sus espadas un mensaje de Libertad, a Chile, Perú y Educador y en los campos de Ayacucho participó de la batalla decisiva de la independencia de la América del Sur.
Concluida la epopeya emancipadora, en enero de 1825 se promulgó la "Ley Fundamental de la Nación", la cual determinaba entre otros aspectos que el Congreso Nacional debía facilitar al Poder Ejecutivo los recursos para la guerra.
Este significativo hecho daría orígen al "Ejército Nacional" en el marco de una crítica situación en la que se hallaba la nación; por el sur el indígena, bravio y organizado en malones presionaba cada vez con mayor fuerza a la cercana Buenos Aires, y por el norte el Imperio del Brasil, el cual había incorporado a su territorio, ya en 1821,, como Provincia Cisplatina a la actual República Oriental del Uruguay.
Cercado de tal manera, el Gobierno Nacional elabora una concepción estratégica basada en dos ideas rectoras:
a) Fortalecer la línea de defensa contra el indio.
b) Accionar ofensivamente contra el Imperio Brasileño.

EL FUERTE FEDERACION


A) La línea de fortines:
resulta conveniente recordar que la amenaza del indio se venía desarrollando desde la época virreinal y en los primeros tiempos de la Revolución de Mayo, circunstancia esta que motivara la instalación de la primera línea de fortínes, entre ellos Rojas, Salto, Luján, Monte, Chascompus y Ranchos.
Hacia fines de 1826, inmediatamente después de terminada la guerra con el Brasil, el gobierno decide reimplantar una nueva línea de fuertes y fortínes con dos finalidades:
A) Ampliar las fronteras de la civilización.
B) Concluir con la devastadora acción de los malones
Contaba para ello con un Ejército organizado, compuesto por veteranos combatientes del Ejército Libertador Sanmartiniano y del victorioso Ejército Republicano que se cubriera de gloria en Ituzaingó.
Esto permitió conformar esta segunda línea de fortines, materializada en la fundación de tres nuevos fuertes: Laguna Curalafquén, Cruz de Guerra y Laguna del Potros.
De esta nueva línea de frontera surgen nuevos jalones civilizadores entre los que encontramos los orígenes de la ciudad de Junín.
B) Fuertes y fortines
Estas construcciones rudimentarias buscaban erigirse en lugares altos, contando en las cercanías con aguadas a la vera de algún río. Estaban rodeados de un ancho foso, protegido por una empalizada y el clásico mangrullo.
El fuerte era más sólido y de mayores dimensiones, tenía más efectivos y por lo general era asiento de comandancia de frontera. El fortín podía tener características similares al fuerte o bien era un simple rancho de adobe con una empalizada precaria y un improvisado mangrullo. Muchas veces estaba su conformación supeditada a los medios y recursos naturales conque contara el comandante. En su conjunto eran un verdadero escudo protector pugnando por abrirse paso en lla inmensidad del desierto donde a su amparo crecían los nacientes pueblos acosados por las amenazas de los malones.

c) La vida en los fortines. Cuando meditamos sobre la vida en los cantones, tomamos conciencia de cuan difícil es siquiera imaginar el acontecer diario del fortinero.
Es preciso apelar entonces, al testimonio de aquellos que de algún modo sufrieron en carne propia las rudas experiencias de la frontera, o bien de quienes aunque de manera fugaz hayan visitado alguna vez un fortín.
El coronel Ramayón, expedicionario del desierto nos dice: "En medio de aquel desamparo y silencio perpetuos, era demandado al soldado una paciencia sin límites, admirable energía y excesiva abnegación, porque la vida del fortín era penosa e intolerable, atrocisíma, horrible".
También Eduardo Gutiérrez en su libro "Vida de fronteras" nos relata: "Allí no hay placeres ni dulzura, no hay nada que pueda halagar el corazón o el espíritu".
En el mismo Martín Fierro, José Hernández nos pinta sus impresiones: "Aparcero, si usté viera, lo que se llama cantón, ni envidia tengo al ratón en aquella ratonera.


D) Fundación del Fuerte Federación: El origen del Fuerte Federación no fue obra del azar, sino que fue parte de un acabado plan de conquista y colonización, como ya fue apuntado.
En dicho afán es que Rivadavia dicta una serie de decretos que comienzan a materializarse en 1827 con la creación de nuevos fortines, entre los que se encntraba el del Potroso, luego Federación.
La Laguna del Potroso, hoy desaparecida, se encontraba en la zona aledaña a Baigorrita.
Cumpliendo el dictamen del gobierno, lega en septiembre de 1827, una comisión integrada por los mayores Ullua, Acevedo y Acha, quienes después de un cuidado estudioso del terreno, concluyen en que el mejor lugar para levantar un fuerte estaba 18 cuadras al oeste del primitivo mojón, y lo trasladan al sitio donde hoy encontramos la plaza 25 de Mayo de la ciudad de Junín.
El 23 de diciembre de ese año parte el teniente coronel José Bernardino Buenaventura Escribano desde la guardia del Salto con el 5 de Caballería más 32 prisioneros brasileños y algunos colonos, totalizando aproximadamente unos 560 hombres.
Acompañan a Escribano el doctor Betancour, el ingeniero Schuster y el agrimensor José Prat.
Llegan al lugar sugerido por la comisión militar el 27 de diciembre. Luego de acampar, recibe allí 102 novillos de manos de docn Angel Blanco, firmando un recibo cuyo lugar físico queda documentado en lo que se considera una improvizada acta fundacional: "En el Fuerte Federación a los 27 días del mes de diciembre de 1827".
Se comienza con el trazado del fuerte ese mismo año, quedando concluido para 1831 con el aporte de Blas Mancebo, experto en fortificaciones enviado por Rosas.
El fuerte era pentagonal y su perímetro estaba rodeado por una ancha zanja. El largo aproximado (mil metros) se extendía desde la actual calle Aparicio hasta la plaza Alem y el ancho (unos 400 metros) en su máximo punto estaba entre las calles Sáenz Peña y Alberdi. Es decir, que el corazón del fuerte ocupaba el epicentro de la actual ciudad de Junín.
Las deendencias más importantes estaban alrededor de la plaza de Armas (hoy plaza 25 de Mayo), despacho de oficiales (Actual Casa Basterreix), hacia el fondo de la omandancia estaban las barracas de los soldados (calle Malvinas Argentinas) y a partir de allí continuaban un gran potrero que remataba en ángulo hacia el cementerio (actual plaza Alem).
Rodeaba el Fuerte un paisaje inmenso y bravío en el cual los ataques de los malones asolaban la región continuamente.

E) HECHOS ANECDOTICOS
Son innumerables los relatos que dan cuenta del heroísmo y los sacrificios de los habitantes del Fuerte Federación, pero haremos referencia a los que han permitido que Junín ingrese a la historia grande de la Argentina.

1) ¿Porqué Junín?
Quizás uno de los interrogantes menos difundidos sea el porque nuestra ciudad lleva su actual nombre. La respuesta la encontraremos deteniéndonos en la historia del Fuerte Federación casi en sus orígenes.
En 1829, el Comandante Escribano es enviado por Lavalle a tomar prisionero a Dorrego, hecho que provoca un motín durante su ausencia encabezado por un caudillo de apellido Molina, pues al parecer los oficiales no estaban de acuerdo con su comandante.
Coronel Isidoro Suárez.
En consecuencia, parte desde el fortín Salto el coronel Isidoro Suárez (ver más sobre su biografía haciendo click acá) al frente del Regimiento 17 de Caballería con la finalidad de sofocar el levantamiento cumpliendo órdenes del Almirante Brown gobernador interino de Buenos Aires.
Enterado Molina abandona el fuerte con sus seguidores, Suárez inicia la persecución y lo alcanza a la altura de Rojas donde en un enfrentamiento tan cruento como breve, vence a los rebeldes.
A raíz de este sucedo el 13 de febrero de 1829 Brown decreta: 1ro) Que el Fuerte denominado Federación tome el nombre de Junín.
2do) Que se imprima, difunda y archive en registro oficial.
Es importante recalcar que Brown elige el nombre de Junín con la intención de perpetuar la memoria de Suárez por cuanto en esta batalla librada en el Perú, había sido el héroe de la jornada, cuando al mando de la reserva del general Necochea, comandante de las fuerzas patriotas, en oportuno contrataque transformó una segura derrota en brillante victoria.
Esta hazaña militar cubrió de gloria al coronel Suárez, y fue de gran influencia en el posterior curso de la guerra por la independencia.


Coronel Francisco Borges.
2) Batalla de "La Verde"
Este hecho de armas enfrenta en un punto de la historia a hombres que tenían un pasado en común "Junín", ya que tanto el coronel Francisco Borges como el coronel Idelfonso Arias y el mayor Manuel López habían bregado en su momento por el progreso y la prosperidad de Junín, desempeñándose en distintas épocas como comandantes del fuerte.
En 1874, el general Motre lide´ro una revolución en contra de Avellaneda, nucleando sus fuerzas en un paraje cercano a la Laguna Verde, partido de 25 de Mayo.
En 1874, el general Mitre lideró una revolución en contra de Avellaneda, nucleando sus fuerzas en un paraje cercano a la Laguna Verde, partido de 25 de Mayo.
Allí concurrieron el coronel Borges, comandante de Junín y el mayor López, comandante del fortín Maza, a ponerse bajo las órdenes de Mitre.
Simultáneamente, el coronel Arias, que había regido los destinos de Junín en 1853, era designado por el gobierno nacional para comandar las fuerzas leales a Avellaneda.
Bartolomé Mitre
El choque entre ambos ejércitos se produjo el 26 de noviembre de 1874 venciendo Arias al cabo de una larga y sangrienta jornada.
Mitre busca refugio en Junín. Lo recibe la viuda de Narbondo en su finca (actual Colegio Industrial) donde Arias lo toma prisionero y lo envía a Buenos Aires.
El coronel Borges recibió graves heridas, muriendo cuatro días más tarde después de penosa agonía.
El mayor López fue restituido al fortín Maza e indultado, no obstante no volvió a ascender.
Acaso sea éste un claro testimonio del honor de aquellos hombres de armas que no midieron las consecuencias según su propia conveniencia sino que se dejaron llevar por sus ideales y su sentido de lealtad.
Hombre de su tiempo, patriotas todos, con un pasado en común enfrentados en una lucha fratricida en un período de nuestra vida nacional.

3) El General Villegas y su reconocimiento a Junín.

Entre 1860 y 1878 Junín fue asiento de a comandancia de la frontera norte, desfilando por este cargo importantes figuras nacionales.
Precisamente una de las más destacadas fue la del General Villegas quien comandó el fuerte Junín entre 1876 y 1877.
Este ilustre soldados se llevó un grato recuerdo de sus hombre a los que en muchas oportunidades evocó "por su valentía y espíritu de sacrificio", según sus propias palabras.
Tan es así, que en la conquista de Neuquén, en oportunidad de tener que colocar el nombre de un pueblo fundado por él no accede a la propuesta de sus oficiales de llamarlo coronel Frías, y le coloca el nombre de Junín en homenaje al valor de los hombres que sirvieron a sus órdenes en este fuerte.
De este modo quedó perpetuado el reconocimiento de Villegas para con Junín, creando su homónimo que con el tiempo se lo distinguió como Junín de los Andes.



4) Algunas figuras para recordar
Quien camine por la ciudad de Junín notará que muchas de sus calles llevan nombres de militares, como justo homenaje a quienes con su esfuerzo y sacrificio contribuyeron al crecimiento de la hermosa ciudad que hoy vemos.
A continuación, y muy brevemente, evocaremos a algunos de ellos:

() COMANDANTE JOSE BERNARDINO BUENAVENTURA ESCRIBANO
Este militar de brillante trayectoria, pertenecía a una familia de tradición militar, por cuanto su padre D Pedro Nicolás Escribano había fundado años atrás el Fuerte San Juan Bautista de Chascomús.
Su carrera militar estaba jalonada con distinguidas acciones en los campos de Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú, bajo las órdenes del General San Martín.
No menos trascendente fue su participación en la guerra contra Brasil, destacándose en toda esta campaña. Su sobresaliente desempeño le valió la designación a la División Norte, donde alcanza su máximo brillo cuando Rivadavia le confió la fundación del Fuerte Federación el 27 de diciembre de 1827.
Poniendo de manifiesto sus cualidades para el mando, en marzo de 1928, con su reducido regimiento y unos pocos prisioneros pone en pie en el citado fuerte.
Pese a tener que abandonar temporalmente la comandancia por una grave enfermedad, se reintegró a los pocos meses para sumase a las fuerzas del coronel Pacheco en la expedición contra los indios a orillas del Salado.
Permanece como comandante del Fuerte Federación sólo un año, ya que en diciembre de 1828 el General Lavalle lo nombra Comandante del Regimiento 4to. de Milicias de Campaña con asiento en Arrecifes.
Anualmente se honra su memoria al pié del busto que lo recuerda situado en el cruce de la calle que lleva su nombre con la avenida San Martín en la ciudad de Junín.

() CAPITAN JOSE SEGUI
Este oficial que se destacó por su leal y permanente colaboración con Rosas asumió la jefatura del fuerte en 1840. Había llegado en 1835 trayendo un piquete de artillería, entre cuyas piezas estaba el legendario cañón El Gran Abuelo.
Se mantuvo en la comandancia del Fuerte Federación por espacio de 12 años llevándolo a una de las épocas más florecientes.
Lo había recibido casi en ruinas y con solo 22 hombres, pero con su esfuerzo y dedicación logró reimpulsar el deseo de prosperidad y progreso en os habitantes del fuerte.

()CORONEL JOSE INOCENCIO ARIAS
Este notable militar fue comandante en Junín en 1853, llevando a la comunidad a una época de particular prosperidad. Posteriormente pasó fugazmente por este pueblo en dos ocasiones, en primer lugar, cuando una vez finalizada la batalla de La Verde, llegó hasta Junín para tomar prisionero a Mitre.
Su segunda visita fue oficial, ya que alcanzó por sus méritos el cargo de gobernador de Buenos Aires, asistiendo e interesándose por Junín en muchos aspectos.
Hoy, una de las arterias más importantes de Junín lleva el nombre de quien tan ligado estuvo a su historia y por quien en muchas ocasiones manifestó su preferencia.
VER MAS SOBRE SU BIOGRAFIA HACIENDO CLICK ACA

() CORONEL FRANCISCO BORGES
Este ilustre prócer que participó en caseros,pavón y Cepeda como artillero a órdenes del general Mitre, fue varias veces ascendido en el campo de batalla.
Le cupo el orgullo de desempeñarse como comandante en Junín entre los años 1871-1874 donde recibió el efusivo reconocimiento de sus conciudadanos testimoniado en una espada de plata que le fuera obsequiada.
Participó activamente en la Batalla La Verde antes citada, donde cae gravemente herido, su agonía dura cuatro días finalmente fallece en Junín, en su puesto de mando.
Años más tarde su nieto, el celebre escritor Jorge Luis Borges dedicó a su memoria el soneto Junín, en el cual su pluma magistral pinta en tan solo catorce versos el orgullo y admiración que sentía hacia su abuelo y la honda impresión que le había causado la epopeya del desierto. (VER MAS SOBRE LA BIOGRAFIA DE BORGES HACIENDO CLICK ACA)

() MAYOR MANUEL LOPEZ
Se destacó en la Guerra de la Triple Alianza (VER MAS HACIENDO CLICK ACA), donde sirvió a órdenes de Mitre, quien en 1866 lo envía al Fuerte Junín.
Lo recibe el coronel Charas quien lo destaca como comandante del fortín Maza, el más humilde de los fotines donde prestó servicios durante trece años viviendo en la más completa austeridad.
Posteriormente entre los años 1879 y 1886 presta servicios nuevamente en Junín como comandante de la Guardia Nacional.
Se lo recuerda por sus sobresalientes gestiones como intendente y legislador municipal, desempeñándose como presidente del Concejo Deliberante. Fue quien impulsó la instalación de agua corriente en la ciudad de Junín.
La derrota en la Batalla de La Verde, le impidió continuar su ascenso en la carrera militar.

() MAYOR JUAN P. OVIEDO

Otro de los próceres que se destacaron en esta ciudad fue don Juan Pedro Oviedo, Mayor del Ejército Nacional y figura señera del progreso juninense.
Hombre consolidado económicamente, poseía su establecimiento rural cercano a la laguna El Carpincho. Su desprendimiento y generosidad lo impulsaron a adquirir con su propio peculio los uniformes de sus soldados y los instrumentos de la primera banda lisa asentada en esta localidad. 
Entregó parte de sus bienes al gobierno, donando 23 hectáreas para construir los cuarteles donde actualmente tiene su asiento el Grupo de Artillería 10, Guarnición Militar Junín y el Tiro Federal.
La Banda Municipal de la ciudad de Junín de chicos y jóvenes lleva hoy su nombre como justo reconocimiento a su figura.

5) EL GRAN ABUELO
En el acceso al cuartel del Grupo de Artillería 10, podremos observar que en un sitial de honor se encuentra emplazado un viejo cañón como testimonio fiel de los primeros años de vida nacional.
Este viejo cañón, fue traído en 1835 por un piquete perteneciente al Regimiento de Artillería de Buenos Aires.
Su nombre es producto de la antigua costumbre de bautizar los cañones y que se remonta a las tradiciones de la España conquistadora.
Su diseño, responde plenamente a las características con que el Capitán Monasterio(Ver su biografia haciendo click aca) hacía fabrica las piezas de artillería en los primeros años de la vida nacional.
Estas eran: Fabricados en bronce, calibre de 8 a 12 libras, sistema de avancarga y ánima lisa, sin grabados ni adornos, por su gran peso concebido para operaciones defensivas.

El Gran Abuelo fue fabricado en 1829 para ser asignado a la Artillería de defensa de Buenos Aires, desde allí, fue trasladado al Fuerte Federación donde prestó servicios hasta 1879.
Luego de esta fecha se ignora su paradero y aparece nuevamente en los primeros años de este siglo emplazada en la entrada de la Escuela 1 en la plaza central de Junín hasta 1950, aproximadamente.
Desde esta fecha y hasta 1965 permanece en una estancia cercana a la localidad de Rojas de donde es rescatado por el teniente coronel José Carranza Zavalía y trasladado al sitio que hoy ocupa en las instalaciones del Grupo de Artillería 10, "Teniente General Bartolomé Mitre".
Acompañaba al Gran Abuelo otra pieza de similares características de la cual se ha perdido todo rastro en la Historia y que probablemente haya sido trasladada a otra guarnición.

6) LA TRANSICION DE PRIMERA MITAD DE SIGLO


Pablo Richieri
El Ejército como brazo armado de la nación e institución permanente de la República, ha transitado por la historia argentina adaptando su estructura a la misión que en cada período histórico tuvo que cumplir. Es así, que en el lapso que va desde 1884 a 1944, como consecuencia de graves fluctuaciones políticas y económicas, con sus secuelas sociales, se produjeron permanentes ensayos de estructuración.
La Campaña del Chaco, la creación del Estado Mayor Permanente, la organización de la Guardia Nacional en la Capital y territorios federales, son hechos que permiten considerar al año 1884 como el año del nacimiento de un nuevo Ejército.
En el año 1901 mediante la sanción de la Ley 4031 (Comúnmente conocida como Ley Ricchieri) se establece la organización del Ejército Nacional; tan trascendente y profundo fue su contenido que fundó un Ejército nuevo, con la gran virtud de comprender la realidad histórica que se vivía y que clase de institución armada era necesaria para ese omento y para un futuro que llegó casi hasta nuestros días.
Las grandes reformas iniciadas por el general Richieri y que se proyectan en los años subsiguientes tiene un nuevo punto de inflexión en el año 1917. En esa oportunidad terminan las campañas al Chaco y con ello desaparecen las fronteras interiores, se estructura un nuevo territorio nacional respetando los límites naturales y adquiriendo mayor dimensión nuestras fronteras exteriores, por otra parte va finalizando la Primera Guerra Mundial de donde se extraerán gran cantidad de experiencias a adoptar por el Ejército Nacional, llamado oficialmente desde el año 1922 como Ejército Argentino.
El indio se repliega paulatinamente, las fronteras se expanden y el Ejército Nacional se despliega a lo largo y lo ancho del territorio, se moderniza y es así que la nueva ley que incorporará a las filas del Ejército a tantos hijos de esta Patria, origina la creación de los distritos militares, instalándose en Junín en el año 1907 el Distrito Militar 17, siendo su primer jefe el teniente coronel Julio R. Lobo. Esta fue la única presencia militar en la zona hasta el año 1944.
En el año 1965 se fusiona con el Distrito Militar San Nicolás y el Distrito Militar Bragado adoptando la designación de Distrito Militar "Junín".
Con este asentamiento Junín y su Ejército, atravesaron por la transición de la primera mitad de este siglo, desde el Fuerte Federación combatiendo bravamente contra el indio, hasta el Distrito Militar "Junín" respondiendo a cada nueva realidad de país y de Ejército.
Práctica de tiro de la Artillería de Campaña (1904)
7) JUNIN Y EL EJERCITO DE HOY

A partir del año 1944 con la finalización de la Segunda Guerra Mundial que impuso una nueva modernización de nuestro Ejército, comienzan a crearse unidades y organismos. Junín, pionero en la lucha contra el indio, no está ajeno tampoco en esa oportunidades a este redespliegue y actualización del Ejército.
Es así que durante el período 1944-1964 fueron diversas las unidades que se asentaron en los campos donados por el Mayor Don Juan Pedro Oviedo. Precisamente en 1944 se crea el regimiento 15 de Caballería, posteriormente la Agrupación Motorizada Nro. 1 "Brigadier General Tomás de Iriarte" reemplazada por la "Agrupación Blindada C". Posteriormente adquiere el nombre de Destacamento de Exploración de Caballería Blindada 101 "Simón Bolívar", con los cambios que esta nueva denominación imponía, hasta que el 16 de noviembre de 1964 sobre la base del Grupo de Artillería Blindado 1 se crea el Grupo de Artillería 101 imponiéndosele el 28 de febrero del año siguiente el nombre de Teniente General Bartolomé Mitre". Su primer jefe fue el teniente coronel D. José Carranza Zavalía.
Desde entonces su historia está íntimamente ligada al acontecer nacional y el de su ciudad, Junín, llegando su hora más gloriosa en la gesta de Malvinas en donde las bocas de fuego de su Batería "C" agotaron la munición dando un ejemplo de bravura y de la más pura estirpe de los artilleros de ayer, de hoy y de siempre. Por su heroica acción la Bandera de Guerra de la Unidad fue condecorada con la "Medalla en Campaña", en una formación realizada el 28 de febrero de 1995 presidida por el Jefe del estado Mayor General del Ejército Teniente General Martín Antonio Balza.
(NdelaR: A mediados de la década del {90, con la reforma de las fuerzas armadas que involucró la eliminación del Servicio Militar Obligatorio, el Distrito Militar fue trasladado de su tradicional sede en calle Coronel Suarez entre Saavedra y Mitre a la Guarnición Militar Junín hasta su desaparición. Asimismo el Grupo de Artillería 101 pasó a denominarse Grupo de Artillería 10 y desde 2011 tiene su asiento en la Guarnición el Grupo de Lanzadores Múltiples 601 (ver más haciendo click acá))

Hoy el Grupo de Artillería 10 en el marco de la comunidad de la cual se nutre, al igual que en la primera mitad de este siglo trabaja acompañándolos profundos cambios para la profesionalización y modernización del Ejército Argentino a fin de contribuir al cumplimiento de su misión principal y subsidiaria.
Ellas son:
1) Disponer de una capacidad de disuasión creíble que posibilite desalentar amenazas que afecten intereses vitales con la potencia de sus bocas de fuego de 155 mm y el perfeccionamiento diario de sus hombres, incorporando soldados voluntarios, hombres y mujeres que darán a este nuevo Ejército un sentido renovado y moderno.
2) Participar en misiones de organizaciones militares de paz, enviando a sus hombres allí en donde la paz está en peligro: Croacia, Chipre, Mozambique, entre otros.
3) Prestar apoyo logístico a la lucha contra el narcoterrorismo, apoyando con sus medios las acciones contra este flagelo para nuestra sociedad y en el mundo.
4) Brindar apoyo a la comunidad, estando presente cada vez que los desastres naturales u otros factores requieren de los hombres y mujeres de la Unidad para tender una mano a quienes lo necesitan.
5) Contribuir al mantenimiento del sistema ecológico, contribuyendo a la preservación del medio ambiente.
Tantas y tan variadas misiones imponen a los hombres y mujeres del Grupo de Artillería 101 (hoy Grupo de Artillería 10) una permanente capacitación a la cual contribuye la comunidad de Junín, facilitando campos para el desarrollo de instrucción.

8) REFLEXIONES FINALES

Sería imposible intentar agotar en este artículo la influencia que han tenido los hombres de armas en la etapa fundaciones de la Ciudad de Junín. Mucho menos pretende sintetizar en unas pocas líneas todo el coraje y el sacrificio de aquellos quienes liberaron una guerra secular contra el indio, abriendo un inmenso espacio vacante e iniciando la necesaria integración territorial que imponía el gran cambio histórico.
Habiéndose logrado la pacificación de la región quedaba abierto el camino al progreso, los sables, el clarín y las lanzas dejaron paso al arado, al ferrocarril y ya en el siglo XX, a las corrientes de inmigrantes que con su trabajo fecundo contribuyeron a hacer posible este presunto venturoso.
Por su parte el accionar del Ejército se extendió a lo largo y a lo ancho de la geografía nacional custodiando la paz, la soberanía y la libertad de los argentinos.
Un Ejército que con su esfuerzo contribuyó a construir una nación y abrir las puertas al desarrollo y al progreso, que fue avanzada civilizadora permitiendo fundar ciudades y pueblos.
un Ejército que creció con la nación,que en muchos lugares creció con la presencia del Ejército. Fiel a sus valores, tradiciones e ideales sobre lo que se construyó la libertad de la Patria.
La misión fundacional del Ejército de ayer y el carácter nacional e integral del concepto de defensa del mundo actual, requieren que sus instituciones castrenses sean merecedoras del reconocimiento, el respeto y el afecto entrañable del pueblo que es la nación en presencia y en acto.
Al respecto decía Ortega y Gasset en su obra "España invertebrada": "Debe el pueblo sentir su honor vinculado a su Ejército. Lo importante es que el pueblo advierta que el grado de perfección de su Ejército mide con pasmosa exactitud los quilates de la moralidad y vitalidad nacionales. Razas que no se sienta ante sí misma deshonrada por la incompetencia y desmoralización de su organismo guerrero, es que se halla profundamente enferma e incapaz de agarrarse al planeta".
Hoy los integrantes de la Guarnición Militar Junín y nuestras familias nos sentimos plenamente integrados a la comunidad de la que recibimos permanentemente muestra de afecto y a la que pretendemos brindarnos con modestia, austeridad y vocación de servicio, participan de una profunda comunicación en torno a la voluntad irrenunciable de progresar en paz y armonía.
Un Ejército con historia, como todas las historias de los hombres, con luces y sombras.
Los errores cometidos en un pasado reciente no alcanzan a opacar las glorias de quienes nos precedieron, pero si han permitido extraer importantes enseñanzas.
Las experiencias de la Guerra de Malvinas fueron el punto de inflexión de un remozado Ejército. Nacionalizado y reestructurado en sus organizaciones, con profundos cambios en sus sistemas educativos, pero manteniendo siempre como filosofía la ética sanmartiniana.
Este Ejército dedicado exclusivamente a sus actividades profesionales, hoy recibe el respeto y la consideración de la comunidad internacional por su desempeño en las misiones de paz, allí donde ella esté en peligro, constituyendo un instrumento de la política exterior de la Nación.
En estos últimos años el Ejército buscó hacerse conocer por el pueblo del que forma parte.
La comprensión mutua llegó como natural consecuencia de un accionar institucional libre de preconceptos, tolerante a la crítica de errores y permeable a todas las expresiones de la comunidad nacional.
Subordinado definitivamente al orden constitucional y a las instituciones de la República.

(Guarnición Militar Junín, Grupo de Artillería 10, 1996)



1 comentario:

  1. De pibe gocé y admiré la caballada del C.15 y la banda musical brindando tres arboles al compás de sus tambores y clarines junto a las chispas de la herraduras en el empedrado de Julio A.Roca frente a San ignacio de loyola y con 20 años desfilé para la jura de bandera el 20 de junio de 1956 frente al colegio nacional y normal con el orgullo del soldado de la patria. Ruego a Dios y a la bienaventuranza que retomemos esos valores diezmados por las pasiones malhabidas de una sociedad desventurada

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